Los derechos de los Niños Indígenas
Marta Santos Pais
Directora, Centro de Investigaciones
Innocenti de UNICEF
Me llamo Edith.
El vestido que llevo es el traje de mi comunidad,
el vestido mazahua.
Me gusta vestirme así,
pero me han discriminado cuando llevaba
este traje.
También me han discriminado las personas rubias
porque
mi piel es un poquito negra.
Edith (7 años) indígena mazahua
Ciudad de México
En todo el mundo, tanto en las áreas rurales
como en las urbanas, los niños indígenas a menudo constituyen uno de los grupos
más desprotegidos y sus derechos (el derecho a la sobrevivencia
y al desarrollo, al mayor nivel posible de salud, a una educación que respete
su identidad cultural, y a la protección contra los abusos, la violencia y la
explotación) se ven frecuentemente comprometidos. Al mismo tiempo, sin embargo,
los niños indígenas poseen recursos muy especiales: son los custodios de una
multitud de culturas, idiomas, sistemas de valores y conocimientos, cada uno de
los cuales es un precioso elemento de nuestro patrimonio colectivo. Como
explica el documento que aquí difundimos, las iniciativas más eficaces para
promover los derechos de los niños indígenas se basan precisamente en dichos
elementos. Tales iniciativas reconocen la fuerza intrínseca de las comunidades,
familias y niños indígenas, respetan su dignidad y les conceden la palabra en
todas las cuestiones que los afectan.
En los últimos años se ha prestado
creciente atención a las temáticas relacionadas con los pueblos indígenas, a
nivel nacional e internacional, y se han hecho progresos significativos en la
promoción de sus derechos. Por alentador que sea este proceso, cabe constatar
que en él los niños indígenas no han recibido siempre la particular
consideración que merecen. En algunos casos, su peculiar situación ha quedado a
la sombra de otros problemas que suscitan mayor interés en vastos sectores de
la población indígena, como el derecho a la tierra y la representación
política. Por supuesto, estas cuestiones son decisivas para las comunidades
indígenas, pero, de todos modos, es fundamental que se les preste la debida
atención mientras se toman, al mismo tiempo, medidas específicas para
salvaguardar la identidad distintiva de los niños indígenas y para propiciar la
realización de sus derechos humanos.
Las estructuras indígenas
tradicionales cumplen con la función de asegurar la protección y el cuidado de
niños y jóvenes. Sin embargo, cuando dichas estructuras comienzan a
desintegrarse, a consecuencia de la presión a que se ven sometidas las
comunidades indígenas debido a los cambios ambientales, la exclusión social, la
necesidad de trasladarse, la explotación o los conflictos armados, los niños
pueden encontrarse en situaciones particularmente riesgosas. Como subraya el
presente documento , demasiado a menudo sucede que los niños indígenas viven en
condiciones de extrema pobreza, no van a la escuela, revelan niveles de
morbosidad y mortalidad más elevados que sus homólogos no indígenas, y se ven
expuestos a la violencia, el abuso y la explotación. Esta experiencia de
marginación frecuentemente erosiona su amor propio y, junto con él, su propia
identidad.
El presente documento refleja el
empeño de UNICEF por defender la causa de los niños indígenas, con la certeza
cabal de que promover los derechos de los niños indígenas es una de las mejores
maneras de promover los derechos de todos los miembros de las comunidades
indígenas y, de tal modo, garantizar la perpetuación de su estilo de vida, de
sus costumbres y creencias. Dicho empeño de UNICEF tiene sus raíces en los
principios y disposiciones de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN),
y fue confirmado durante la Sesión Especial de la Asamblea General de las
Naciones Unidas en Favor de la Infancia que se celebró en mayo de 2002, en la
cual se hizo un llamamiento para que se tomaran medidas adecuadas a fin de
terminar con la discriminación, proporcionar asistencia específica y garantizar
la igualdad de posibilidades de acceso a los servicios para los niños
indígenas. En la Sesión Especial se instó asimismo a los Estados a asegurar que
los niños indígenas tuvieran acceso a una educación de buena calidad y según
modalidades que respetaran su patrimonio cultural y consolidaran su identidad.
En el intento de contribuir a que se hagan adelantos en la implementación de la
CDN, el presente resumen ha sido concebido como parte integrante del trabajo de
seguimiento de la Sesión Especial. Su elaboración es también fruto de una
ambición: sacar provecho de las iniciativas relacionadas con los niños
indígenas que han caracterizado el año 2003, ejerciendo, al mismo tiempo,
influencia sobre las mismas. Entre ellas sobresalen dos hechos: que el Foro
Permanente para las Cuestiones Indígenas haya elegido a los niños indígenas
como tema central para su Segunda Sesión en mayo, y que el día de debate
general del Comité de los Derechos del Niño en septiembre haya sido dedicado a
los derechos de los niños indígenas. El mismo mes, la Quinta Conferencia
Iberoamericana de Ministras, Ministros y Altos Responsables de la Infancia y la
Adolescencia, celebrada en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), prestó también
especial atención a la situación de los niños indígenas.
El documento dedica particular
consideración a cuatro áreas estratégicas en las cuales se pueden lograr
progresos fundamentales para la realización de los derechos de los niños
indígenas: el más alto nivel posible de salud y nutrición; la educación de
buena calidad; la protección y ayuda eficaces, con sensibilidad para con su
cultura; y la participación de los niños indígenas en las decisiones que los
afectan. Un niño sano y alfabetizado, que vive al seguro y es capaz de expresar
sus puntos de vista, es un niño que no sólo se desarrolla en armonía con su
comunidad, sino también refuerza dicha comunidad y le asegura prosperidad
mediante el progreso social y la promoción del respeto por los derechos
humanos.
Las familias, los ancianos y los
líderes comunitarios tienen un papel importante que desempeñar ayudando a los
niños indígenas a comprender que ellos, en particular, disponen de recursos
especiales de los cuales pueden sacar ventaja: su espiritualidad, su identidad
y valores culturales, el fuerte vínculo que los une a su tierra, su memoria
colectiva y sus estructuras de parentesco y de organización comunitaria. Los
niños indígenas llevan en sí mismos una reserva de conocimientos que es su
patrimonio especial y que puede beneficiarnos a todos. Tanto los gobiernos
nacionales como las organizaciones internacionales están aprendiendo a
reconocer, cada vez más, estos valores fundamentales. Hoy en día, los pueblos
indígenas están reafirmando el orgullo de su propia identidad y están
nutriendo, a su vez, este orgullo en sus niños.
Los niños indígenas ocupan una
posición especial entre la visión del mundo de su propia comunidad, que es una
visión única e irrepetible, y una cultura cada vez más global. Son ellos, más
que nadie, quienes tienen la capacidad de lograr que ambas se acerquen, de
aprender de cada una de ellas y de enriquecer estas dos dimensiones del mundo
que compartimos.
Como afirmó una joven inuit, “Tenemos mucho que decir. Sabemos lo que
necesitamos, sólo hace falta que se nos dé la oportunidad”.
Marta Santos Pais
Directora, Centro de Investigaciones
Innocenti de UNICEF
http://www.cdi.gob.mx/index.php?id_seccion=438