OIT. Trabajo infantil y pueblos indígenas: el caso de Panamá
Gabriela Olguín Martínez,
2006
RESUMEN EJECUTIVO
En el estado panameño, conviven ocho pueblos
indígenas, ubicados en distintas áreas de
la superficie nacional. La población indígena panameña, esta conformada
por 285.231 personas, los cuales
representan el 10% de la población total del país. El 51% se concentra en las distintas Comarcas –territorios
indígenas legalmente reconocidos- las cuales abarcan el 22.16% de la superficie del territorio
nacional.
Sin embargo, otra parte considerable de tierras ancestralmente en posesión de los
pueblos indígenas, aún no ha sido reconocida por la legislación nacional. La población indígena panameña, es una
población mayoritariamente joven. En las áreas
indígenas, la población de 0 a 4 años, constituye el 18.2%, y la
población de 5-17 el 40.7% de la
población total, debido a los índices de fecundidad, significativamente mayores
entre los indígenas, los niños, niñas y
adolescentes indígenas -en adelante NNA- constituyen un gran porcentaje de los NNA de todo el país.
Esto adquiere singular importancia, debido a la
necesidad de políticas públicas dirigidas a los NNA indígenas.
De acuerdo, a la segunda Encuesta de Niveles de Vida
(ENV), realizada en Panamá de agosto a
noviembre del año 2003, la población indígena panameña, reporta los índices más
altos de pobreza en el país. En las
áreas rurales indígenas, el 98.4% es pobre y el 90% pobre extremo, esta situación de pobreza estructural afecta
especialmente a los NNA.
Las condiciones de vida de los pueblos indígenas, se
caracteriza por la inaccesibilidad en
los servicios básicos de educación y salud, las viviendas indígenas, se
caracterizan por la precariedad de
servicios como acueducto, electricidad, etc. El 47.8% de los indígenas
panameños mayor de 15 años es analfabeta. Los pueblos mayormente afectados son
los pueblos Ngöbe (53.65%) y el Buglé (48.5%). Las brechas entre géneros también
resultan significativas, siendo las más afectadas las mujeres indígenas.
La asistencia escolar de los NNA es mayor en los
no-indígenas que en los indígenas. Las
diferencias de género en perjuicio de las niñas y adolescentes indígenas
son comunes. El pueblo más afectado es
el Buglé, donde sólo el 74% de los niños y niñas entre 6 y 12 años asisten a la escuela. La asistencia de
los indígenas de 13 a 19 años cae a 44.3% entre
el total años. Siendo en este
caso el pueblo Teribe mayormente afectado con una tasa de 38.4%, esto debido a la ausencia de centros
educativos de enseñanza secundaria al interior
de las comunidades, por lo que las oportunidades de continuar estudios,
sólo son accesibles para quienes viven
fuera de los territorios indígenas, sobre todo si residen dentro de áreas urbanas.
La baja asistencia escolar entre los niños y niñas
indígenas, se debe a la ausencia de centros
educativos en las comunidades, a la inaccesibilidad de éstas por razones
económicas y a la falta de pertinencia
cultural en la educación. La inasistencia escolar entre los niños y niñas
indígenas, tiene motivaciones de tipo económico (48.6%) y motivaciones
educativas (43%) Para el género masculino, los motivos educativos son más
significativos que los económicos.
La deserción escolar también tienen como principales
motivos los de origen educativo, siendo estos más altos en el género femenino.
El promedio de años de estudio entre los indígenas y no indígenas tiene una
brecha de más de 5 años, siendo 9.0 para
la población no indígena y de tan solo 3.8 para la población indígena. También se detecta, entre los
indígenas una diferencia significativa según el área de residencia, ya que los de áreas rurales
tienen 4 años menos de estudio que los de áreas
urbanas.
El género femenino, es el más afectado, ya que posee
menos años aprobados, indistintamente
del área en donde resida. Los pueblos
Ngöbe y Buglé registran el menor promedio de años aprobados, siendo más
bajo aún entre el género femenino de estos
pueblos, quienes alcanzan menos de 3 años de estudio. Cuando el área de residencia es urbana, la
situación mejora para todos los pueblos, sin
embargo, se mantienen las diferencias por sexo, beneficiando más a los
del sexo masculino.
Al igual que las escuelas, los centros de salud en
los territorios indígenas son escasos y/o
nulos. Merece especial atención la Comarca Emberá, en donde sólo existen
15 puestos de salud, caracterizados por
ausencia de personal médico calificado, pues éstos son administrados por las comunidades y son visitados por una
enfermera cada cierto tiempo, denotando la
precariedad en servicios de salud que afecta a esta población.
La mortalidad infantil total entre la población
indígena, es tres veces mayor a la de la
población no indígena. En la población indígena asentada en las regiones
urbanas, la tasa de mortalidad infantil
es dos veces mayor que la observada para los no indígenas, lo cual evidencia la profunda precariedad de este
grupo, acentuada en los territorios indígenas.
Los pueblos Ngöbe y Buglé, muestran las tasas de mortalidad más altas en
menores de 5 años, en las comarcas
indígenas. El 21.5% de los niños
indígenas menores de 5 años presentan desnutrición global, porcentaje que triplica el porcentaje nacional, siendo
mayor aún que entre los pobres extremos -16.2%-. El trabajo entre los indígenas constituye la
mayoría de las veces una fuente de producción
para la autosubsistencia y no como una fuente generadora de ingreso o
trabajo remunerado. En el censo del
2000, la mayoría de los indígenas, mayores de 14 años, declararon no tener ingresos, o generar menos de 100 balboas
mensuales3.
El 67.9% trabaja en actividades agrícolas, donde la
mayoría de la mano de obra requerida es
de tipo familiar, sin generar excedentes para lograr insertarse en la
lógica de mercado. La falta de
oportunidades para la generación de ingresos al interior de sus comunidades,
ha forzado a los pueblos indígenas, a
emigrar fuera de sus comunidades pasando de una economía propiamente familiar -en el marco del sector
primario de la agricultura- a una proletarización, vendiendo su fuerza de trabajo en las peores
condiciones laborales, y con una alta incidencia de trabajo infantil.
Los pueblos Ngöbe y Buglé presentan las tasas más
altas de migración temporal para
trabajar en fincas agrícolas, especialmente, las cafetaleras. Arrojando
el 48.8% y 34.4% respectivamente. De acuerdo a la Encuesta de Trabajo Infantil
–Octubre 2000- la fuerza de trabajo infantil y
adolescente indígena representa el 17.91% del total de la fuerza laboral
infantil y adolescente del país.
La fuerza laboral infantil y adolescente indígena, es
de 10,304 menores con edades
comprendidas entre los 5 y 17 años, lo que representa un 14.3% de la
población total indígena en esos rangos
de edad, y que significa casi el doble del promedio nacional, calculado en 7.6%. Los menores indígenas participan en
la actividad económica, el 11.1% en el área
rural y el 4.9% en el área urbana.
Las tasas de actividad de los niños indígenas
triplican y duplican los promedios nacionales.
Para los niños indígenas de 5 a 9 años, es de 3.2%, que es más de tres
veces mayor al promedio nacional de
0.9%; para los niños indígenas de 10 a 14 años es de 15.5% que es más de dos veces mayor al promedio nacional
de 6.3%; y para los adolescentes indígenas de
15 a 17 años es de 41.4%, casi el doble que el promedio nacional de
2.3%. Los resultados de la encuesta
nacional, se refiere a personas que habitan en comarcas indígenas, por lo que es probable que esa
cifra este subestimada, debido a que probablemente haya NNA indígenas que no habitan en comarcas
y trabajan, y por lo tanto no están incluidos
en esa cifra.
El comportamiento de la cifras evidencia que los NNA
indígenas participan más en el mercado
laboral, que los NNA no indígenas, 7,067 niños y adolescentes indígenas
trabajan y 3,237 niñas y adolescentes
indígenas lo hacen. La participación masculina es de 68.6% y la femenina de 31.4%. Un total de 5,037 indígenas de 5 a 14 años de
edad, están trabajando, es decir el 51.5%
de la población ocupada indígena de 5 a 17 años de edad, está laborando
al margen de la legislación vigente
sobre la edad mínima. De estos 5,037 menores, 4,207 son del género masculino y 830 del género femenino.
La tasa de ocupación de los menores en las áreas
indígenas es del 94.9%, superando al
promedio nacional de 83.4%. Las áreas indígenas concentran el 20.4% de
la población ocupada, en tanto, la no
indígena absorbe el 79.6%. Principal
atención merece, la tasa de ocupación por género en las áreas indígenas, en
donde el género femenino (95.4%)
presenta una tasa superior que sus pares masculinos (94.7%), en lo que influye la prevalencia de la mayor
tasa en el grupo de 15 a 17 años de edad (96.8%). En las áreas indígenas, la totalidad de los
niños y las niñas de 5 a 9 años de edad
económicamente activos están ocupados(as), por lo que sus tasas de
ocupación alcanzan el 100%. Este hecho
es indicativo indirecto del mayor empobrecimiento en estas áreas, que ejerce mayor presión sobre la niñez y la
adolescencia de incorporarse tempranamente a la
actividad económico-productiva, como fuerza de trabajo ocupada o
empleada.
Las niñas y adolescentes indígenas participan más en
las tareas domésticas -58.80%- en
comparación con sus pares masculinos -41.20%- Las niñas indígenas de 5 a 9 años, participan
en las tareas domésticas ligeramente más (43%)
que las niñas indígenas de 10 a 14 años (42%). Por el contrario los
niños indígenas de 10 a 14 años,
participan en mayor medida (48%) que los niños indígenas de 5 a 9 años
(40%).
Los adolescentes indígenas participan en mucho menor
medida en las tareas domésticas que los
menores de 14 años. Arrojando el 12% para los adolescentes del género masculino
y el 15% de sus pares femeninos. La mayoría de los NNA indígenas ocupados
tienen primaria incompleta, siendo este valor mayor en el género masculino (53.9%) que en el
femenino (34.1%). En las áreas indígenas,
el 82.4% (8,122) de los menores ocupados lo hacen como agricultores, y como tales se encuentra el 92.1% (6,163) de
los NNA del género masculino, y el 63.5%
(1,959) de las NNA del género femenino.
El 100% de los niños indígenas de entre 5 y 9 años,
ya sea del género femenino o masculino,
está inserto en las actividades agropecuarias y afines. En los grupos de
edad de 10 a 14 años, el porcentaje es
de 94.3% y de 14 a 17 años es de 68.8%.
En las áreas indígena un 78.5% de los NNA ocupados se desempeñan como
trabajadores familiares, esto asociado
con las actividades agrícolas mayormente de subsistencia, siendo mayor entre los NNA del género masculino, que
las NNA del género femenino.
Los NNA indígenas empleados trabajan en promedio 41
horas a la semana, siendo mayor entre
las NNA del género femenino (46.8%) que los del género masculino
31.5%. La mayoría de los NNA no reciben
ningún tipo de ingreso por las actividades realizadas, esta situación es ligeramente mayor en el género
femenino (67.5%) que en el género masculino
(67%). La detección de trabajos y
zonas en las comarcas y comunidades indígenas con alta incidencia de trabajo infantil en sus peores formas, ha
dado resultados alarmantes, ya que al parecer,
poco se sabía de la existencia de niños empleados en la venta de drogas
(Comarca de Kuna Yala) la explotación
sexual comercial en niñas y adolescentes indígenas Ngöbe y Buglé (en la zona de Boquete) y los riesgos crecientes
de las niñas y adolescentes Kuna de caer en
una situación similar, al parecer es debido al aumento de la actividad
turística en la comarca de Kuna Yala,
según información del Congreso General Kuna y la Coordinadora Nacional de Mujeres indígenas de Panamá-CONAMUIP.
Otros tipos de trabajo peligroso fueron detectados,
tales como: la pesca en altamar (Región
Ñokribo en la comarca Ngöbe Bugle), y el buceo de langosta y pulpo
(niños Kunas). El trabajo en la
agricultura, como se vio anteriormente, es la actividad más desarrollada
por los NNA indígenas. El cual por si
mismo es considerado un trabajo peligroso vinculado al desarrollo y naturaleza de las tareas. Zafra
de caña (niños Ngöbe y Bugle) y traslados a las
fincas cafetaleras (niños Ngöbe y Buglé), zafra de madera (niños y
adolescentes Emberá y Wounnan), fincas
bananeras (Puerto Armuelles, NNA Ngöbe y Bugle) fueron los casos detectados.
El trabajo doméstico especialmente el desarrollado por niñas es también
muy abundante, especialmente en los
pueblos Emberá, Wounnan y Ngöbe Buglé.
La migración indígena tiene una alta incidencia de
trabajo infantil en sus peores formas,
esta situación además de los riesgos inherentes a la actividad, expone a
los niños y niñas a condiciones climáticas,
sanitarias, de hacinamiento, y en general condiciones de vida adversa para un desarrollo óptimo de la niñez y
adolescencia indígena. Singular importancia tienen, que el fenómeno migratorio, impide a los niños y
niñas indígenas cursar sus estudios regularmente, provocando con esto, un bajo rendimiento
escolar, inasistencia y deserción.
Las costumbres, tradiciones y relaciones de
aprendizaje pueden ser usadas para propósitos
de explotación y son utilizadas para justificar y para legitimar el
trabajo infantil, lo cual fue
contradicho por las autoridades indígenas, en el proceso de consulta
llevado a cabo por la presente
investigación. Por tal razón, es de suma importancia involucrar a las
organizaciones indígenas representativas
en una estrategia que liderada por ellos conlleve a la erradicación y prevención del trabajo infantil de NNA
indígenas. Los pueblos indígenas de
Panamá a través de sus Congresos, Reinados y Autoridades Administrativas, han incorporado este tema en
su agenda, y propuesto una serie de iniciativas
a ser incorporadas en el Plan Nacional 2007-2011, de la Comisión para la
erradicación del trabajo infantil y
protección a la persona adolescente trabajadora-CETIPPAT, el cual ha sido aprobado el 12 de Junio del 2006. El compromiso de los pueblos indígenas se
confirma a través de una Declaración
para la erradicación y prevención del trabajo infantil de NNA indígenas, especialmente en sus peores
formas.
El Marco Legal de protección a la NNA trabajadora en
Panamá, principalmente se concentra en
los Convenios 138 y 182 de la OIT, el Código del Trabajo, el Código de Familia
y la Constitución Política. Sin embargo,
una abundante legislación protege los derechos de los niños indígenas, especialmente el derecho a
recibir una educación bilingüe y culturalmente
compatible, no obstante la investigación evidencio el poco avance en
esta materia.
El estudio de campo, sobre la Emigración Ngöbe Buglé
y sus consecuencias en la incidencia de
trabajo infantil, evidenció las condiciones de vida adversas de estos pueblos,
siendo los mayormente afectados por la
pobreza extrema, y el acceso a la educación. El 43.5% de la población Ngöbe es analfabeta, y el 38.6% de
la población Buglé esta en esta situación.
La asistencia
escolar entre los NNA Ngöbes y Buglés es significativamente menor, que
otros pueblos indígenas. El número de años de estudios también es más
bajo entre éstos pueblos, en donde las
niñas y adolescentes son las mayormente afectadas. Los pueblos Ngöbe y Buglé
son los pueblos indígenas, con los mayores índices de emigración temporal por
razones de trabajo. Los poblados de
mayor expulsión, se encuentran en los Distritos de Muná y Besikó, ubicados
dentro de la Comarca Ngöbe-Buglé.
Se calcula que 60,000 indígenas Ngöbe y Buglé, migran
temporalmente, a trabajar en las
plantaciones de café, caña, y banano, también a las cosechas de
hortalizas y verduras, principalmente a
los Distritos de Volcán, Cerro Punta, Renacimiento y Boquete en Panamá, y
a las plantaciones de café en San Vito y
la Zona de los Santos en Costa Rica. Los
corregimientos y distritos de Panamá, con mayor inmigración Ngóbe y Buglé,
precisamente son los principales
productores agrícolas. Lo mismo sucede
con la emigración Ngóbe y Buglé hacia
Costa Rica, en donde dos de los principales productos de ese país: el café y la
palma aceitera, se nutre de la mano de
obra infantil.
Las familias Ngöbe y Buglé emigran hacia Costa Rica,
particularmente por dos razones,
buscando acceso a la educación y salud, y para generar ingresos
monetarios, esto último es común entre los
trabajadores temporales. En ambos casos, el trabajo infantil, está
presente, caracterizado por la
participación de niños y niñas muy pequeños -4 y 5 años-, largas jornadas, las condiciones de vida adversas,
determinadas por el hacinamiento, cambios climáticos, el desarrollo de trabajos peligrosos, -propios
de la actividad agrícola, y especialmente en el caso de los niños y niñas emigrantes temporales,
la incapacidad del seguimiento a sus estudios,
debido precisamente a esa transitoriedad.
Introducción
y objetivos de la investigación
La identificación de
grupos vulnerables de niños y de sus necesidades particulares es un elemento
crítico en la eliminación del trabajo infantil, los niños, niñas y adolescentes
indígenas -en adelante NNA1- debido a la pobreza estructural que les afecta, la
exclusión social en el acceso a los servicios básicos y la discriminación en
general, están expuestos a riesgos particulares, por tales razones los NNA
indígenas son los candidatos primeros para dirigir los esfuerzos en la
reducción del trabajo infantil y el aumento y mejoramiento de la educación para
éstos.
Singular importancia
tiene el flagelo del trabajo infantil de los NNA indígenas entre los pueblos
indígenas, ya que muchas veces las costumbre y tradiciones indígenas, suelen
ser usadas como legitimantes de la explotación infantil. De vital importancia
resulta involucrar a las autoridades y organizaciones indígenas representativas
para unir esfuerzos en contra del trabajo infantil de NNA indígenas, especialmente
en sus peores formas.
Para los pueblos
indígenas, parte de los procesos formativos de los NNA incluyen algunos
trabajos que desempeñan junto con sus padres, con ellos aprenden tradiciones y
formas de vida específicas de acuerdo a su identidad cultural. Sin embargo
debido a la pobreza que padecen muchos NNA han dejado de realizar estos
trabajos ligeros y tradicionales, para convertirse en mano de obra que
contribuye a la sobrevivencia familiar. La ausencia de alternativas para la
generación de ingresos al interior de sus comunidades, y como parte de la
estrategia de sobrevivencia, los niños y niñas emigran junto con sus padres,
para trabajar en plantaciones2 agrícolas, realizando actividades laborales a
muy corta edad, expuestos a todo tipo de trabajos peligrosos que ponen en
riesgo su integridad, física, mental y espiritual, los cuales también les
impide un seguimiento óptimo a sus estudios escolares.
La falta de acceso a
los servicios básicos en las comunidades indígenas de origen, también es una
causa explicativa de la alta incidencia del trabajo infantil. Cuando hay
escuela primaria en la comunidad, ésta está plagada de deficiencias. La mayoría
de las escuelas son unidocentes, las jornadas escolares son menores a los del
promedio nacional, y carecen de pertinencia cultural, por lo que muchas veces
se convierten en factores de expulsión, más que de inserción en los procesos
educativos.
La mayoría de las
comunidades indígena en el país, carecen de centros educativos secundarios -que
son parte de la educación básica-, lo que explica los años promedio de estudio,
alarmantemente bajos en las comunidades indígenas. Para continuar con sus
estudios, los NNA indígenas, deben emigrar, dejando de lado su entorno
cultural. El presente estudio tuvo como
objetivo, realizar una evaluación rápida que permitiera obtener un acercamiento
y mayor comprensión sobre la problemática del trabajo infantil de los niños y
niñas indígenas de Panamá, especialmente en sus peores formas con énfasis en
trabajo en la agricultura. Al mismo tiempo, permitió identificar áreas de
intervención, medios de prevención y erradicación.
La investigación
tuvo dos enfoques:
1. Estimar
inicialmente a nivel nacional, la incidencia de trabajo infantil de NNA
indígenas, especialmente en sus peores formas. Detectar que tipos de trabajo
desempeñan, y si existe cierta sectorización de éstos. Detectar las áreas con
mayor presencia de trabajo infantil y las ramas de actividad económica que
desempeñan. Conocer a nivel general la posición de los niños, padres, madres y
organizaciones indígenas ante esta problemática, y buscar conjuntamente con
instituciones gubernamentales estrategias para abordar la problemática
2. Un estudio de
campo sobre la migración de la población indígena Ngöbe y Buglé y las
consecuencias de ésta en la incidencia de trabajo infantil. Debido a que un
considerable número de familias Ngöbe panameñas emigran a trabajar en productos
agrícolas en plantaciones costarricenses, el estudio abarco comunidades
receptoras de inmigrantes Ngöbe y Buglé en Costa Rica y comunidades de la
Comarca Ngöbe Buglé expulsoras de emigrantes. A través de las exploraciones de
campo, encuestas y entrevistas con los niños, niñas y adolescentes, padres y
madres de familia, personal educativo, personal de salud y comunidad en
general, se logró conocer en detalle, la vida de estos niños, las condiciones
en que desempeñan el trabajo, y las motivaciones para realizar éste. Además se
realizaron visitas a las escuelas y colegios, a las plantaciones agrícolas, y
viviendas de los NNA trabajadores. En la investigación de campo en la Comarca
Ngöbe Buglé, se contó con el aval del cacique general y caciques locales,
quienes proporcionaron todo el apoyo para el buen desenvolvimiento de ésta.
El presente estudio
pretende: ·
Incidir en las
políticas nacionales y en las organizaciones indígenas representativas para un
adecuado abordaje del trabajo infantil de NNA indígenas, especialmente en sus
peores formas, trabajar en la construcción de capacidades, estrategias y planes
de acción para el manejo de la problemática,
· Evidenciar a través del estudio de campo, las condiciones
en que los niños indígenas desarrollan las actividades agrícolas, incluyendo
los trabajos y sus efectos físicos, las horas, remuneración, la relación con el
patrono, las condiciones de vida, etc.
· Analizar las características de los trabajadores infantiles
indígenas, sus familias y sus comunidades, sus migraciones e historial laboral,
los factores que los llevaron a trabajar.
· Estudiar la relación entre la escuela y el trabajo, las
actitudes que tienen los niños y los padres indígenas ante la educación, las
fuerzas, presiones y actitudes que empujan a los niños en una u otra dirección,
y la condición de las escuelas en las áreas de estudio.
· Evaluar el grado de riesgo, insalubridad, degradación moral
o condición ilícita del trabajo infantil en el área, el número de niños
involucrados en estas actividades, los caminos que les llevan a esas
ocupaciones, la oportunidad de mejorar las condiciones de estos niños indígenas
o de retirarlos de ellas, el deseo de rehabilitación, etc.
· Determinar la existencia de poblaciones indígenas de niños
trabajadores “ocultas” o “de difícil acceso” en el área, o la posible
existencia del trabajo infantil forzado.
· Analizar las condiciones socioeconómicas y productivas de
la comunidad. Detectar formas para generar ingresos alternativos para los
padres, que permitan erradicar y prevenir el trabajo infantil de NNA indígenas,
especialmente en sus peores formas.
· Analizar los servicios básicos en la comunidad, tales como
educación y salud, analizar estos déficit, averiguando si hay relación de éstos
con la presencia de trabajo infantil.
· Determinar la existencia de bases reales para iniciar
programas e intervenciones.
· Contar con una estrategia y plan de acción diferenciado y
específico para erradicar el trabajo infantil de NNA indígenas, con el aval de
las organizaciones indígena y las instituciones gubernamentales. Para lograr lo
anterior, se realizó una estrecha consulta y promoción de la participación de
los pueblos indígenas de Panamá.
Se desarrollaron dos
talleres, a los que asistieron las autoridades máximas de los pueblos
indígenas, representados a través de sus propias formas de representación:
Congresos Indígenas, Reinados y Autoridades administrativas, y la Comisión para
la erradicación del trabajo infantil y protección a la persona adolescente
trabajadora- CETIPPAT, instancia asesora encargada de coordinar la atención integral
y la protección de los niños, las niñas y adolescentes contra toda clase de
explotación económica y laboral.
El CETIPPAT está
integrado en total por veintisiete instancias pertenecientes a los tres Órganos
del Estado, organismos empresariales, sindicales, privados y de la sociedad
civil organizada, dispone de un Consejo Consultivo Asesor con participación de
representantes de alto nivel y de organismos de cooperación internacional, y
cuenta con una Secretaría Técnica que funciona con colaboración de
instituciones designadas y otras comprometidas.
En los mencionados
talleres, los pueblos indígenas tuvieron la oportunidad de analizar la
dimensión, causas y consecuencias del trabajo infantil de NNA indígenas. Las autoridades
representativas indígenas detectaron los sectores laborales y zonas con alta
incidencia de trabajo infantil de NNA indígenas en sus peores formas, y
propusieron una serie de propuestas de acciones que vendrán a enriquecer el
Plan de acción de la CETIPPAT, 2007-2011.
El presente estudio
consta de cinco capítulos. El primer capítulo hace referencia a la
caracterización de los pueblos indígenas de Panamá, su ubicación y distribución
territorial. El segundo capítulo se refiere a las causas, dimensión y
características del trabajo infantil en Panamá, haciendo referencia a las
condiciones de vida de la población, y sus consecuencias en la incidencia de
trabajo infantil, y detalla estadísticamente la dimensión del trabajo infantil
de NNA indígenas, y sus principales características.
Además se detallan
los trabajos en sus peores formas, que desarrollan los NNA indígenas,
resultados de la consulta con los pueblos indígenas, y detecta las zonas de
alta incidencia, por último se hacen referencias a las tradiciones y costumbres
indígenas que han servido para legitimar actividades productivas carentes de
toda responsabilidad social empresarial y que contradicen lo afirmado por los
pueblos indígenas.
El tercer capítulo
hace referencia de la incorporación en la agenda nacional indígena, los
esfuerzos para erradicar y prevenir el trabajo infantil de NNA indígenas,
especialmente en sus peores formas, producto de los encuentros y consultas
realizadas con las autoridades indígenas, las cuales reafirman su compromiso a
través de una Declaración, y propuestas específicas para ser incorporadas al
plan de acción nacional.
El cuarto capítulo
hace un recorrido de la Legislación Nacional vigente relativa a la protección
de los NNA trabajadores y hace especial énfasis en las leyes y políticas de
protección a la niñez indígena, principalmente el derecho a la educación. Por
último, el quinto capítulo ofrece rica y variada información sobre los
resultados de las investigaciones de campo, sobre la emigración indígena Ngöbe y
Buglé y su relación con el trabajo infantil, de los NNA de esos pueblos.
Relevando las condiciones de vida de los NNA y sus familias, las principales
causas del trabajo infantil, las condiciones en que este se desarrolla.
Innovador enfoque se incluye en este estudio, por enfocar no sólo en las zonas
de recepción del trabajo infantil, sino además las principales zonas de
expulsión.
Referencia
Olgín Martínez,
Gabriela. (2006) Trabajo infantil y
pueblos indígenas: el caso de Panamá. Oficina Internacional del Trabajo.
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