Quince Duncan
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“Sueño
con un mundo sin racismo, sin discriminaciones. No
es un mundo de iguales, porque no creo en la igualdad; tenemos
300 años de ser iguales e igual seguimos sufriendo. Creo, en cambio, en la equidad, donde todos
tengamos los
mismos derechos y las mismas oportunidades”. |
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Reconocido
escritor costarricense y activista de los derechos humanos de los pueblos
afrodescendientes. Quince Duncan nació en San José en 1940. Se crió en un
pueblo a veinte millas de Limón y sus estudios de secundaria los realizó en el
Liceo de Costa Rica. Escribe
desde los 14 años de edad, sus trabajos incluyen novelas, historias cortas y
ensayos así como críticas culturales y literarias. Ha sido educador,
conferencista y ahora se dedica a la medicina natural. Su
talento narrativo lo ha colocado en lo más alto de la literatura costarricense,
a través de la cual ha revelado el dolor, la belleza y la cultura de la zona
Atlántica y del pueblo limonense en Costa Rica. Ha
realizado importantes investigaciones sobre la cultura de los pueblos
afrodescencientes y el racismo. Su lucha en pro de los derechos de estos pueblos
ha sido reconocida internacionalmente. Fue
profesor de la Universidad Nacional y ha sido Presidente de la Asociación de
Autores de Obras Literarias, Artísticas y Científicas de Costa Rica, miembro
del Consejo Directivo y Presidente de la Editorial Costa Rica, miembro del
jurado de los premios Nacionales y ha desempeñado una serie de cargos
honoríficos. A lo
largo de su vida, ha reivindicado el papel de los afrodescendientes en la
historia de Costa Rica, afirmando que su trabajo ha llevado al país a ser uno
de los más grandes exportadores de banano del mundo, además, manifiesta que la
población negra cambió la provincia de Limón y la transformó en un lugar
habitable, además fueron éstos quienes construyeron el ferrocarril que tanto
progreso le implicó al país hace unos años. Junto a esto, denuncia la
discriminación de la que han sido víctimas y las injusticias que han
experimentado a lo largo de esta historia como por ejemplo no tener adecuados
títulos de tierra. En sus
estudios sobre racismo, Duncan afirma que la solución a dicha problemática
pasa por el reconocimiento de su existencia, por lo que valora y reconoce
enormemente los esfuerzos de muchos académicos en la lucha por develar el
racismo en las sociedades actuales. En este marco, siempre ha considerado
fundamental el rescate, difusión y defensa solidaria de la historia y la
cultura de los pueblos afrocaribeños. El
racismo, para Duncan, no permite a los afrodescendientes ser en libertad, por lo
que se requiere precisamente de una liberación por parte de estos pueblos ante
el trauma que se ha heredado de la colonia. Afirma, además, que la falta de
estadísticas sobre la realidad de étnica es de por sí una manifestación de
racismo, ya que oculta las injusticias bajo una falsa máscara de igualdad que
justifica la falta de medidas que cuenten a las personas por filiación étnica
a pesar de que sí se cuentan por sexo y edad. En
este sentido critica la no diferenciación en las estadísticas, por ejemplo en
el caso del desempleo, y afirma que si un 25% de la población es desempleada,
no es lo mismo que ese 25% sea por completo afrodescendiente. Las implicaciones
de este número serían en este caso distintas y posiblemente sus causas
también. Con respecto a esto, ha denunciado que en América Latina los
afrodescendientes son los más pobres entre los pobres. Ha
propuesto también que los países del Caribe deben elaborar un plan contra el
racismo, que debe contener algunos pilares fundamentales que para él deben
partir de:
El
esclavismo ha sido también motivo de análisis de Quince Duncan. “Al esclavo
simplemente lo declararon libre, sin la formación que se requiere para competir
en una sociedad libre. Y luego lo dejaron de contar, bajo el mito de que contar
es discriminar. Ya invisibilizado, en nombre de la democracia y la igualdad lo
olvidaron”. (Ibid. p. 221) Algo
importante para Duncan es que la lucha contra el racismo no radica solamente en
la tolerancia. Para él, “la tolerancia no resuelve el problema. Se trata de
una lucha por la unidad en diversidad. Una lucha por la totalidad de la nación,
antes que por una parte. Se trata de la apropiación de la herencia completa sin
reduccionismos. Se trata de la creación de una democracia avanzada, que
erradique de una vez por todas, el racismo real, y sepulte todas las secuelas de
la esclavitud, de las castas, del social darwinismo, de la etnofobia y de la
eurofilia. “ (Ibid. p. 224) Sus
estudios en temas de racismo son muy amplios, además, sus novelas, cuentos y
ensayos reivindican la herencia de los afrodescendientes en todo momento. Varias
de sus obras han sido distinguidas con el Premio Nacional "Aquileo J.
Echeverría" y su obra literaria ha sido y sigue siendo objeto de estudio
en algunas facultades de letras de Costa Rica y el mundo. La Universidad de St.
Olaf en Northfield, Minnesota, le otorgó en el año 2001 el Doctorado Honoris
Causa por su labor académica, literaria y su lucha por los derechos humanos.
Recientemente en su país recibió un homenaje en el VI Festival Flores de la
Diáspora Africana. Entre
sus obras se encuentran: -
Ensayo Contra el silencio (2001) -
El señor de chocolate (1997) -
The best short stories of Quince
Duncan (1996) -
El trepasolo (1995) -
Historia crítica de la narrativa costarricense (1993) -
Kimbo (1990) -
Teoría y práctica del racismo (1984) -
Una canción en la madrugada (1970) -
Final de calle (1980) -
La paz del pueblo (1978) -
Jack Mantorra y otros relatos (1977) -
Los cuentos del hermano Araña (1975) -
El negro en la literatura costarricense (1975) -
La rebelión Pocomía y otros relatos (1974) -
Los cuatro espejos (1973) -
El negro en Costa Rica (1972) Con
motivo del homenaje que se le realizó en el 2004 el VI Festival Flores de la
Diáspora Africana, el periódico La Nación le realizó una entrevista. A
continuación un extracto de ésta: –Ha
sido escritor, profesor universitario, investigador, activista pro la defensa de
los derechos étnicos y hombre dedicado a la medicina natural. ¿Con cuál de
esas facetas se identifica más? –“Me
considero fundamentalmente escritor. Las luchas étnicas, por ejemplo, las he
tenido que asumir, alguien tenía que hacerlo y no me arrepiento en nada de mi
decisión. Soy de una generación pionera que se enfrenta al cambio y, en ese
contexto, a mí me tocó tener que asumir esa responsabilidad. La vocación
literaria, en cambio, me viene desde niño. Mi
lucha y mi literatura son parte de una vocación por ayudar al ser humano a
superar sus taras y a mejorar las relaciones humanas. Sueño con un mundo sin
racismo, sin discriminaciones. No es un mundo de iguales, porque no creo en la
igualdad; tenemos 300 años de ser iguales e igual seguimos sufriendo. Creo, en
cambio, en la equidad, donde todos tengamos los mismos derechos y las mismas
oportunidades”. –¿Qué
ha pasado con el Quince Duncan cuentista? –“Todavía
existe. Es más, uno o dos de los cuentos que incluye el libro de la ECR son
inéditos y tengo más cuentos por ahí. La gente me conoce como cuentista y, en
realidad, el que sea cuentista fue, básicamente, una decisión de mi público,
porque a mí me gusta mucho más la novela.” –¿Por
qué se siente mejor como novelista? “La
novela me parece lo más cercano a la vida. El cuento es un hecho
extraordinario, una cosa bastante limitada; en cambio, la novela te presenta la
vida, las relaciones sociales en toda su complejidad, las ideas, los
pensamientos, las emociones.” –¿Qué
otras novedades habrá en el relanzamiento? Había prometido una novela en
inglés… “Sí,
viene una novela en inglés que se va a publicar en Estados Unidos llamada Un
mensaje de Rosa (A Message from Rosa); posterior a la edición en inglés se va
a publicar en español y he estado conversando para publicarla también en
francés y portugués. Un mensaje de Rosa es una novela en relatos y reúne una
serie de episodios de la diáspora africana en la historia. Este
relanzamiento trae detrás un cambio grande; de hecho, la novela que escribo
ahora, que creo será la más larga, quiere ser una alegoría sobre la especie
humana, parte del mito ashanti sobre la creación del mundo y se llama Cangrejos
en barril”. –¿Cuál
ha sido el motor de sus búsquedas literarias y de sus investigaciones? “Al
principio, quería hablar de Limón y de la experiencia afrocaribeña en Limón.
Luego vino un compromiso con el negro en Costa Rica y el afrodescendiente. No
vivo en Limón y, efectivamente, critico a la gente que sin estar en una
comunidad, habla en nombre de una comunidad; en cambio, si puedo hablar del
negro con toda propiedad porque estoy metido en su piel. Me comprometí por el
negro en Costa Rica y, poco a poco, ese compromiso pasó a ser con la comunidad
negra mundial”. –¿Qué
ha pasado con el tema del racismo en Costa Rica? “Lo
que voy a decir es válido en general para América Latina. Nosotros tuvimos una
herencia colonial con un sistema de castas, que si bien no fue muy fuerte en
Costa Rica, las ideas asociadas a él sí permearon a todos. Del sistema de
castas heredamos la teoría del blanqueamiento que permitía a las familias
blanquearse en seis generaciones. Hoy en día esto se nota a la hora de apreciar
a los seres humanos: la gente te habla de facciones finas lo que significa
facciones europeas. Eso está allí en el fondo, cuando te dicen: 'Es tan linda,
no parece negra'. Otro
elemento es la eurofilia, que es la admiración casi enfermiza por ciertos
valores culturales europeos. Esa admiración ha estado en nuestra historia y
sigue vigente: hace unos años un ingeniero escribió en el periódico
preocupado porque existía la posibilidad de traer vietnamitas y decía que un
buen costarricense no puede pensar en la posibilidad de desmejorar nuestra raza.
Aún se cree que el costarricense por antonomasia es blanco. El
tercer elemento es la etnofobia, temor por la diversidad, por nuestras etnias;
un temor muy grande al pensar que la diferenciación atenta contra la unidad de
la nación. No se puede ser afrocostarricense porque es peligroso; hay que ser
costarricense. La diferenciación va contra la idea de que somos igualiticos;
ser igualiticos es ser blancos, católicos y hablar español, entre otras
características. Estos
elementos son las tres patas del banco sobre las cuales se sostiene el racismo
costarricense”. –Con
la polémica que despertó el hecho de que la Asociación Proyecto Caribe, de la
cual forma parte, argumentara que Cocorí es racista, usted fue calificado de
racista. ¿Cómo lo afectó esta situación? “No
me afecta. Una de las armas del racista es culpar a la víctima. La forma de
quitarse el problema de encima es decir: 'Vos sos un acomplejado, sos vos el
racista'. Lo
que sí me molestó en esa polémica es que no pude hablar, que no me dieran la
palabra; los artículos que envíe a los periódicos no los publicaron. Eso me
indignó. “Lo importante es que esto creó alguito de conciencia por segunda
vez, ya que 10 años antes tuvimos la misma polémica con don Joaquín
Gutiérrez vivo. Espero que en cinco años tengamos otra discusión a fondo,
ojalá que en ese momento se entienda que no se trata de prohibir ningún libro,
porque aquí hay libertad de expresión y todo el mundo puede publicar lo que le
dé la gana; es más, siendo presidente de la Editorial Costa Rica autoricé la
reedición de Cocorí. Lo que se trata es que no debemos usar los textos que de
algún modo tienen elementos que pueden ser interpretados como discriminatorios
para educar a los niños; eso es todo. Si
el día de mañana encuentran un texto de Quince Duncan que es sexista, por
favor no lo utilicen para educar a los niños”. –A
sus 63 años, ¿cuál es su preocupación principal? “Lo
que me sigue desvelando es que sabemos cuando empezó el racismo –comienza en
el siglo XVI para justificar la expansión cultural europea– y sé que lo que
empieza tiene que terminar, de modo que estoy convencido de que el racismo va a
terminar. Me hubiese gustado ver ese fin antes de desocupar, por esta vez, este
planeta. Tenemos
que entender que ese que declaro mi enemigo es mi hermano, una división de lo
mismo, una chispa del mismo fuego”. Fuentes
electrónicas: http://www.editorialcostarica.com/quinceduncan.htm http://www.clubdelibros.com/esquince.htm http://www.stolaf.edu/depts/spanish/memorablevents/duncan.html http://www.umsystem.edu/upress/spring2004/martogun.htm http://www.nyiha.com/QUINCEDUNCAN.htm http://www.nacion.com/viva/2004/agosto/31/portada0.html Bibliografía: Duncan, Quince. (2001) Contra el silencio. Editorial Universidad Estatal a Distancia, San José. |
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