CARGOS DE ELECCIÓN POPULAR

                                                                                               

 

I. Concepto

 

Denominaremos cargos de elección popular aquellas funciones públicas cuyos titulares son determinados por la población mediante una elección directa, de primer grado.

 

El número e importancia de los cargos de elección popular dentro de la jerarquía estatal, es un factor importante con relación a la profundidad de la democracia y de la participación ciudadana.1 Aunque obviamente no es el único elemento a tomar en cuenta, mientras mayor sea el número y la jerarquía de los funcionarios sometidos a elección popular mayor será la oportunidad y efectividad de la participación democrática, así como el grado de control directo de la población sobre quienes la gobiernan.

 

En cuanto a la democracia, como tal, el primero de los requisitos para que pueda considerarse a un país democrático es que las decisiones políticas fundamentales estén en última instancia en manos de funcionarios electos por la población, en elecciones libres y limpias, con sufragio universal. No debería considerarse democrático un país donde la población pudiera elegir al gobierno municipal, pero el nacional estuviera a cargo de funcionarios designados por la jerarquía militar, la cúpula empresarial o cualquier otra institución que no responda a elecciones universales, libres y limpias. No viola el principio democrático, sin embargo, que tal como sucede en los países de régimen parlamentario, la población elija los miembros del Poder Legislativo, en el cual reposa la máxima autoridad política en esas sociedades, y éstos designen a uno de ellos como jefe de gobierno. Lo importante, es que la función de dirección política efectiva resida en última instancia en funcionarios electos, responsables ante la ciudadanía.

 

II. Tipo de cargos sometidos a elección popular

 

El tipo de cargos sometidos a elección popular depende en buena medida de la forma de Estado (unitario, unitario descentralizado o federal), de la forma de gobierno (presidencial o parlamentario), así como de las particularidades históricas del desarrollo democrático en una determinada sociedad (véase Formas de Estado y Formas de Gobierno). Veamos cada uno de estos tres aspectos.

 

A.           Forma de estado y cargos de elección popular

 

En los países unitarios funcionan dos niveles de gobierno, el nacional y el municipal. De modo que son sometidos a elección los cargos correspondientes a cada uno de estos niveles. Dependiendo de si se trata de gobiernos parlamentarios o presidenciales la elección directa abarca sólo al Poder Legislativo, o también al jefe de gobierno correspondiente. En los países unitarios descentralizados y federales, se eligen además los máximos funcionarios de un nivel intermedio, denominadas regiones, provincias, comunidades autónomas o estados. En América Latina, este nivel intermedio se elige en los cuatro países que se declaran federales (Argentina, Brasil, México y Venezuela), y además en otros dos: Colombia y Ecuador.

 

B.           Formas de gobierno y cargos de elección popular

 

Cuando la forma de gobierno es de tipo presidencial, a nivel nacional, se elige directamente al presidente de la república, que es jefe de estado y de gobierno, al vicepresidente y también a los miembros del parlamento nacional. El vicepresidente es electo en conjunción con el presidente, no puede votarse por el candidato a presidente de un partido y el vicepresidente de otro, de modo que en realidad la elección tiende a concentrarse en la figura del presidente. En América Latina la mayoría de los países incluyen en sus constituciones la vicepresidencia electa conjuntamente con el presidente4, al igual que en los Estados Unidos. Las excepciones son Argentina y México que no tienen entre sus instituciones la vicepresidencia, y Venezuela donde el vicepresidente es designado por el presidente. Cuando la forma de gobierno es parlamentaria, se elige directamente sólo a los integrantes del cuerpo legislativo. El jefe de gobierno es un miembro del legislativo, líder del partido o coalición mayoritaria, que a propuesta del jefe de Estado (monarca o presidente) es sometido a un voto de confianza del parlamento. En los regímenes semi-presidenciales el jefe de Estado (presidente) es electo en votación popular, pero la jefatura del gobierno está a cargo de un primer ministro que es designado de acuerdo a las reglas del régimen parlamentario, y está sometido a la confianza y censura del Poder Legislativo.

 

Como hemos dicho, formalmente en los regímenes parlamentarios el jefe de gobierno no es electo directamente por la población. Sin embargo, la práctica política de los países que han adoptado este régimen ha llevado a que sus elecciones se parezcan cada vez más a las elecciones de los países presidenciales, particularmente en aquellos casos donde se conoce de antemano quienes son los líderes y candidatos a jefes de gobierno de los partidos con opción de triunfo, tal es el caso del Reino Unido, Alemania, España y Francia. En estos países los partidos con posibilidades de victoria dan a conocer sus líderes y candidatos a jefes de gobierno con bastante antelación a la elección, las campañas electorales se concentran cada vez más en la personalidad y programas de estos candidatos, se realizan entre ellos debates de televisión. El electorado acude a las urnas no sólo a votar por un partido, sino también por un candidato a jefe de gobierno, y ésta última consideración tiende a estar por encima de la relativa a las cualidades de los candidatos individuales o de lista de la circunscripción. De modo que aunque formalmente el jefe de gobierno parlamentario no es un cargo de elección popular directa, en la práctica sí tiende a serlo.

 

A nivel subnacional5 (gobierno estatal, provincial o municipal), también puede hablarse de gobiernos de modalidad presidencial o parlamentaria. En la modalidad presidencial se elige directamente al jefe del ejecutivo (gobernador, alcalde, etc.) y separadamente a los miembros del cuerpo legislativo (legislaturas estatales, concejos municipales, etc.). Todos los países latinoamericanos con gobiernos estatales o provinciales electos, utilizan la modalidad presidencial (Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, México y Venezuela).6 En el nivel municipal, esta modalidad se aplica en Argentina, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, México, Panamá, Paraguay, República Dominicana, Uruguay y Venezuela.7 En la modalidad parlamentaria, la población elige a los miembros del órgano legislativo estatal o municipal, y estos al jefe de gobierno del respectivo nivel. Aplican esta modalidad en América Latina en el nivel municipal: Bolivia, Haití y Nicaragua8. Hay una situación intermedia, en la cual el cargo de alcalde se adjudica al candidato postulado en primer lugar o más votado en la lista ganadora, dado que en estos casos la campaña tiende a centrarse en los candidatos propuestos a la alcaldía, en la práctica la situación se acerca al tipo de gobierno presidencial. Esta modalidad la encontramos en Chile, El Salvador, Honduras y Perú9. A nivel subnacional no se aplican mecanismos semi-presidenciales, ya que no tiene allí sentido separar la jefatura del estado y del gobierno.

 

C.   Particularidades históricas

 

Las especificidades históricas también influyen para determinar la elección popular de otros cargos, más allá de los correspondientes usualmente a la forma de Estado y gobierno. Así tenemos por ejemplo, que en los Estados Unidos dado su régimen federal, los funcionarios sometidos a elección varían según las tradiciones de cada estado, y en algunos son sumamente numerosos abarcando incluso jefes de distritos escolares, jueces de diferente nivel estatal y local (no de nivel nacional), miembros de cuerpos directivos de universidades, etc. La población de ningún otro país elige tantos y tan variados cargos como los Estados Unidos.10 Más frecuente es que a nivel de gobierno local se elijan cargos para órganos de orden vecinal, como ocurre en Venezuela con las juntas parroquiales, y también en Italia.

 

Un aspecto particularmente polémico es el relativo a la elección de los magistrados del Poder Judicial. Sólo en los Estados Unidos es ésta una práctica extendida, y sólo para los tribunales de los estados que así lo disponen, no para la justicia federal. En algunos municipios de Venezuela se eligen jueces de paz, con jurisdicción en asuntos de carácter vecinal.

 

 

Vocablos de referencia:

 

Democracia

Elecciones

Formas de Estado

Formas de gobierno

Participación política

Regímenes políticos

 

Bibliografía:

 

Crewe, I.: “Electoral Participation”, en D.Butler et al. (comp.) Democracy at the Polls, American Enterprise Institute, Washington, 1981.

Dahl, R.: La democracia y sus críticos, Paidós, Buenos Aires, 1991.

González, M. L.: “Órganos electivos: composición y períodos electorales”, en D. Nohlen, Picado, S. y Zovatto, D. (comp.), Tratado de Derecho Electoral Comparado de América Latina, Fondo de Cultura Económica, México, 1998.

Molina, J. y J. Hernández: “Sistemas electorales subnacionales”, en D. Nohlen, S. Picado y Zovatto, D. (comp.), Tratado de Derecho Electoral Comparado de América Latina,  Fondo de Cultura Económica, México, 1998.

 

José Enrique MOLINA VEGA

 

 

NOTAS

 

1         Crewe, I.: “Electoral Participation”, en D.Butler et al. (comp.) Democracy at the Polls, Washington: American Enterprise Institute, 1981.

2         Dahl, R.: La democracia y sus críticos, Buenos Aires: Paidós, 1991, pp. 266-268.

3         Molina, J. y J. Hernández: “Sistemas electorales subnacionales”, en D. Nohlen, S. Picado y D. Zovatto (comp.): Tratado de Derecho Electoral Comparado de América Latina, México, Fondo de Cultura Económica, 1998, págs. 202-203.

4         González, M. L.: “Órganos electivos: composición y períodos electorales”, en D. Nohlen, S. Picado y D. Zovatto (comp.): Tratado de Derecho Electoral Comparado de América Latina, México, Fondo de Cultura Económica, 1998, págs. 62-64.

5         Molina, J. y J. Hernández, op. cit., págs. 186-204.

6         Ibid; pág. 202.

7         Ibid, págs. 187-192.

8         Idem.

9         Idem.

10         Crewe, op. cit.