COLEGIO ELECTORAL

 

 

Colegio Electoral no es una voz unívoca en la legislación electoral moderna. Ella es utilizada en tres acepciones diferentes, dentro de las cuales es posible también encontrar matices. Veamos los tres sentidos en que se utiliza la expresión “colegio electoral”:

 

a)   Como lugar donde un conjunto de ciudadanos ejerce el voto. En cada colegio electoral pueden funcionar una o varias mesas electorales (ver mesas de votación). En este sentido se usa la voz “colegio electoral” en España1. Se trata usualmente de locales públicos, tales como escuelas, ayuntamientos, etc.

 

      En la República Dominicana2 y en Puerto Rico3 se utiliza la expresión colegio electoral con este significado de local donde un grupo de ciudadanos debe ejercer su voto, pero con una variación. En estos casos, en cada local de votación funciona una sola mesa electoral a la cual se le da la denominación también de “colegio electoral”. Es decir, la voz “colegio electoral” se refiere tanto al local como a la comúnmente denominada mesa electoral. La directiva de este organismo electoral es denominada “junta de colegio” en Puerto Rico, mientras que en República Dominicana la Ley indica que el “personal del colegio” estará conformado por un presidente, primero y segundo vocales, secretario y sustituto del secretario. En Puerto Rico se distingue entre colegios electorales abiertos y cerrados. Se les llama abiertos cuando los electores pueden llegar en cualquier momento durante el período previsto para la votación, hacen su fila, votan y se retiran. El colegio es cerrado cuando el elector al llegar al lugar de votación debe registrarse ante la directiva del colegio, luego de lo cual debe incorporarse y permanecer en una fila hasta que sea llamado para votar. Este registro debe hacerse en un lapso determinado, luego del cual se cierra y no se admiten nuevos electores. En Puerto Rico los colegios son en principio abiertos, pero la ley permite que se les otorgue carácter de cerrados cuando la junta de colegio considere que no es posible acomodar a los electores dentro del local y sea necesario realizar una fila exterior, a la que se denomina “fila cerrada”. En República Dominicana4 los colegios electorales son obligatoriamente cerrados, en el sentido arriba indicado, con la modalidad adicional de que las mujeres deben acudir en la mañana y los hombres en la tarde.

 

b)   Como sinónimo de circunscripción electoral (ver circunscripciones electorales). En esta concepción la voz colegio electoral hace referencia al conjunto de electores cuyos votos se escrutan para determinar uno o varios de los cargos sometidos a elección. Este es el sentido en que se utiliza la voz “colegio electoral” en Italia5. Dentro de esta acepción, los colegios electorales pueden ser territoriales o no territoriales. Los primeros son los más usuales hoy en día. En ellos, los habitantes con derecho a voto de un determinado territorio son llamados a elegir uno o varios cargos. En los colegios o circunscripciones no territoriales, los ciudadanos que posean una determinada característica, por ejemplo pertenecer a la población indígena, son llamados a elegir uno o varios cargos.

 

c)   Para referirse a un conjunto de personas, que actuando como representantes de una colectividad más amplia, tienen la función de elegir uno o más funcionarios. El caso más conocido es el del colegio electoral encargado de elegir al presidente y vicepresidente de la República en algunos países de régimen presidencial. En esta acepción el término se utiliza para denominar al grupo de personas, seleccionadas por votación popular, que tienen la función de elegir al presidente y al vicepresidente de la República. Se trata de un mecanismo de elección formalmente indirecta de los máximos funcionarios del Poder Ejecutivo, que en la práctica se ha convertido en una decisión popular directa. Actualmente se continúa utilizando en los Estados Unidos de Norteamérica6. Argentina mantuvo el colegio electoral para la elección presidencial hasta la elección de 19897. Este procedimiento fue sustituido por la elección directa en la reforma constitucional de 1994.

 

En los Estados Unidos, los ciudadanos de cada uno de los estados de la unión eligen un número de electores igual a la suma de parlamentarios al Congreso (senadores y miembros de la Cámara de Representantes) que corresponden a la entidad (el distrito sede del gobierno elige tantos electores como senadores y representantes le corresponderían si fuera un estado, pero no más que el estado con menor representación); la elección se realiza por el sistema mayoritario de lista en circunscripciones plurinominales. Cada candidato presidencial postula una lista de electores en cada estado. La lista ganadora obtiene todos los electores de la entidad. Con posterioridad los electores votan por uno de los candidatos a presidente y por uno de los candidatos a vicepresidente. Obtienen los cargos los candidatos que en cada caso logren la mayoría absoluta de los votos del Colegio Electoral. Si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta para el cargo de presidente, la decisión se traslada a la Cámara de Representantes. Si la mayoría absoluta no se alcanza para la vicepresidencia, corresponde hacer la elección al Senado.

 

Aunque se trata formalmente de una elección indirecta, en la práctica, tanto en los Estados Unidos de Norteamérica como en Argentina hasta 1989, la elección ha tenido los mismos efectos que una elección directa, ya que los postulados en las listas como “electores” están comprometidos irrevocablemente con candidatos específicos. Cuando un ciudadano vota por una lista de “electores” en realidad está votando por unos candidatos específicos para la presidencia y la vicepresidencia. No ha ocurrido en tiempos modernos que los “electores” comprometidos públicamente con un candidato, luego hayan votado por otro. La situación cambiaría radicalmente si en vez de dividirse los escaños del Colegio Electoral entre dos candidatos mayoritarios, lo hicieran entre tres o más, y ninguno obtuviera la mayoría. En esas circunstancias la decisión final sería producto de un acuerdo político, y obviamente le daría un carácter indirecto a la elección. Si ello ocurriera posiblemente se incrementarían enormemente los partidarios de descartar el Colegio Electoral y establecer formalmente en los Estados Unidos la elección directa. Puede decirse que la permanencia del Colegio Electoral en el tiempo, depende de que el contexto político actual se mantenga, de modo que sus efectos sigan siendo similares a los de una elección directa. Un cambio en el contexto político muy probablemente determinaría una modificación del sistema electoral.

 

 

Vocablos de referencia:

 

Circunscripciones electorales

Mesas de votación

Sistemas electorales

 

Bibliografía:

 

Barile, P.: Istituzione di Diritto Pubblico, CEDAN. Padova,1987.

Bidart Campos, G.: Tratado Elemental de Derecho Constitucional Argentino. EDIAR. Buenos Aires, 1989.

Bolívar, J.: “República Dominicana. Elecciones Presidenciales 16 de mayo y 30 de junio de 1996”. Boletín Electoral Latinoamericano, XV, mayo-junio 1996, pág. 24.

Corwin, E., Chase, H., y Ducat, C.: La constitución de los Estados Unidos y su significado actual. Tomado de la decimacuarta edición en inglés. Editorial Fraterna. Buenos Aires, 1987.

Espín, E. y F. García: “Apéndice II: Diccionario Electoral de Urgencia”, en J. de Esteban et al. El proceso Electoral, Editorial Labor, Barcelona, España, 1977: págs. 377-381.

Lanchester, F.: Sistemi elettorali e forma di governo, Societá Editrice Il Mulino. Bologna.

León-Roesch, M. y Samoilovich, D.: “Argentina”. En Nohlen, D., ed., Enciclopedia Electoral Latinoamericana y del Caribe. Instituto Interamericano de Derechos Humanos, San José de Costa Rica, 1993.

Ray Guevara, M.: “República Dominicana. Elecciones presidenciales 16 de mayo y 30 de junio de 1996”. Boletín Electoral Latinoamericano, XV, mayo-junio1996.

Sánchez Agesta, L.: Curso de Derecho Constitucional Comparado. Sexta edición. Universidad de Madrid. Madrid, 1976.

Vallés, J. y A. Bosch: Sistemas electorales y gobierno representativo, Ariel. Barcelona, 1997.

 

José Enrique MOLINA VEGA

 

NOTAS

 

1         Vallés, J. y A. Bosch: Sistemas electorales y gobierno representativo, Barcelona: Ariel. Pág. 65. Espín, E. y F. García, 1977: “Apéndice II: Diccionario Electoral de Urgencia”, en J. de Esteban et al. El Proceso Electoral. Editorial Labor. Barcelona, España, 1997, Pág. 378.

2         Ley Electoral 275-97 del 16 de diciembre de 1997.

3         Ley Electoral de Puerto Rico, del 20 de diciembre de 1977.

4         Ray Guevara, M.: “República Dominicana. Elecciones presidenciales 16 de mayo y 30 de junio de 1996”. Boletín Electoral Latinoamericano, XV, mayo-junio, pág. 12. Bolívar, J., 1996: “República Dominicana. Elecciones Presidenciales 16 de mayo y 30 de junio de 1996”. Boletín Electoral Latinoamericano, XV, mayo-junio 1996: pág. 24.

5         Barile, P.: Istituzione di Diritto Pubblico, Padova: CEDAN. Pág. 150. Lanchester, F.: Sistemi elettorali e forma di governo, Societá Editrice Il Mulino, Bologna, 1987. Pág. 89.

6         Corwin, E., Chase, H., y Ducat, C.: La Constitución de los Estados Unidos y su significado actual”. Tomado de la decimacuarta edición en inglés. Editorial Fraterna. Buenos Aires, 1987. Pág. 202. Sánchez Agesta, L.: Curso de Derecho Constitucional Comparado. Sexta edición. Universidad de Madrid. Madrid, 1976. Pág. 192.

7         León-Roesch, M. y Samoilovich, D.:“Argentina”. En Nohlen, D., (ed.), Enciclopedia Electoral Latinoamericana y del Caribe. Instituto Interamericano de Derechos Humanos. San José de Costa Rica, 1993. Pág. 9. Bidart Campos, G.: Tratado Elemental de Derecho Constitucional Argentino. EDIAR. Buenos Aires, 1989. Págs. 38-39.