INFORMACIÓN ELECTORAL

 

 

I.  Presentación

 

Un proceso electoral, además de legal requiere ser legítimo, es decir, que los gobernados estén convencidos de que la autoridad legal es la fuente de poder que debe mandar. La creencia o credibilidad sobre la fuente de autoridad requiere de información para su concreción. Es decir, la credibilidad en tal o cual fuente de autoridad para formarse requiere de un conjunto de atributos y características que la ley posee, pero que sin embargo requiere de complementación. Para la legitimidad en un Estado de Derecho el cumplimiento de la ley es la condición necesaria que justifica el ejercicio del poder. Sin embargo es insuficiente la legalidad, per se, para obtener un espacio de legitimidad, de credibilidad en el ejercicio del poder, en que determinada autoridad ejerza el poder y los gobernados obedezcan. Obedecerán porque creen en tal autoridad como fuente auténtica y legítima de poder.

 

II. Naturaleza y objeto de la información electoral

 

Para los organismos depositarios de la autoridad y para los procesos electorales se vuelve cada vez más importante complementar la aplicación de la ley electoral. Incluso los sistemas electorales para su administración requieren de sistemas de inteligencia para una mayor y mejor efectividad y legitimidad. Pero la inteligencia institucional constituye una fase superior de desarrollo de las organizaciones electorales. ¿Cuáles son las etapas de evaluación de un sistema de inteligencia institucional? En primer lugar debemos apuntar que la base de todo conocimiento es la información. A su vez, la base de toda información es el dato, la información básica que ya no puede ser degradada. De esta forma, como organismo electoral responsable de los procesos electorales, preparación de la elección, jornada electoral y actos posteriores a la misma está en posibilidades de orientar a los administradores de elecciones para identificar las diferentes etapas y fases del proceso electoral con datos; que el acto jurídico pudiese ser susceptible de ser medido o cuantificado. En este punto se necesita de dos acciones diferentes que requieren esfuerzos concurrentes. Por un lado, el criterio metodológico para cuantificar y/o medir el acto jurídico y por otra parte el espacio institucional para colectar o integrar los datos.

 

En este punto llegamos a un segundo momento del sistema de inteligencia institucional, es decir, la creación de información a partir de la recolección y agrupamiento de los datos. Información es el conjunto de datos e información básica que en principio debía ser agrupada por secciones según la fase o etapa del proceso electoral que se trate.

 

El paso entre la generación de datos y la información requiere a menudo de un esfuerzo de catalogación, clasificación y acomodo de los datos que a su vez necesita de criterios metodológicos. Es común confundir la generación de datos, información básica como información. Para efectos electorales lo más recomendable es el ordenamiento de la información de conformidad a la etapa del proceso electoral que se trate, así por ejemplo podríamos citar que dentro de las diferentes etapas para la preparación de la elección existe una, la del empadronamiento, que a su vez en varios sistemas electorales, supone o requiere cédula especial para votar y ahora tiende a hacerse más frecuente la emisión de listas nominales de elector.

 

De esta forma en una fase, preparación de la elección, existe una etapa, registro de electores-empadronamiento que podríamos agrupar en tres secciones diferentes para efectos de información. En consecuencia tendríamos: una sección de empadronados; por sexo, edad, distribución geográfica, tanto en el territorio nacional, como en el plano electoral; otra sección de información respecto a los ciudadanos con credencial para votar o tarjeta de elector; y otra sección adicional con listas nominales por cada mesa receptora de votación.

 

El aspecto relevante a desarrollar es el siguiente: la aplicación única y simple de la ley es una condición necesaria e indispensable pero insuficiente en términos de legitimidad. Se requiere información, y para ello hay que establecer tanto criterios metodológicos que faciliten el acceso a ella, como la forma de organización de los datos y la información.

 

Al disponer de información sistematizada, los organismos electorales están en mejores condiciones de ofrecer posibilidades para analizar y entender los procesos electorales. Sin análisis y sin un entendimiento cabal o razonable y comprensión de los procesos electorales, difícilmente podrá avanzarse en el mejoramiento de la calidad de una elección.

 

La mayor legitimidad y la calidad de los procesos de elección son dos vías que avanzan en forma paralela para construir una democracia más perfectible o, si es el caso menos imperfecta.

 

El sistema de inteligencia institucional se compone de los datos, la información sistematizada y el análisis de la información. Esta última nos posibilita una comprensión de las necesidades, requerimientos, fortalezas y vulnerabilidades de los procesos electorales. Esto es muy importante ya que facilita la identificación de los nuevos problemas y de las posibles soluciones.

 

De esta manera, el sistema de inteligencia permite ubicarnos en una ruta de permanente perfeccionamiento, pues se contempla el proceso electoral como un proceso en constante evolución y deseable perfeccionamiento.

 

El sistema de inteligencia permitirá fortalecer la toma de decisiones de los organismos electorales, un mecanismo de retroalimentación de fortalezas y debilidades, la actualización de la información, nuevos parámetros para la toma de decisiones y podrá abrirse a nuevas fórmulas de solución de los problemas y retos lo cual supone a su vez nuevos esquemas de cooperación y entendimiento entre los actores fundamentales de un proceso electoral.

 

Por otra parte un sistema de inteligencia institucional tiene mucho por hacer por lo que se refiere a informar a la sociedad sobre los procesos electorales.

 

El proceso de ampliación de la credibilidad y legitimidad de las elecciones a principios del siglo XXI pasa no sólo por el estricto cumplimiento de la norma, sino por las diferentes fórmulas de socialización de los distintos segmentos en que se encuentra organizado un proceso electoral, a saber, en sus fases y etapas, integración y operación.

 

Para ello los organismos electorales podrían desarrollar diversas rutas de información electoral, a saber: producción de información básica sobre el sistema electoral en cuestión; organización de conferencias, seminarios y cursos sobre las elecciones.

 

III.    Diferentes tipos de información electoral

 

El electorado en la sociedad contemporánea de principios del año 2000 es un actor más exigente de información sobre los comicios. Como apuntábamos con anterioridad los organismos electorales gozan de la credibilidad del electorado en la medida que aquéllos actúan conforme a la ley de manera eficiente. Ello requiere, por parte de los organismos electorales, de una práctica permanente y sistemática de información no sólo para orientar al ciudadano respecto de sus derechos y obligaciones cívicas, sino de la organización electoral a efecto de mantener y/o incrementar la credibilidad sobre las elecciones.

 

Antes de desarrollar el tema de los tipos de información electoral, podríamos analizar las causas o las motivaciones fundamentales sobre las cuales se edifican los diferentes tipos de información en el campo electoral.

 

La información electoral atiende necesidades y cumple con requerimientos de los diferentes actores en un proceso electoral. En este sentido existen sistemas electorales, que se caracterizan por buscar credibilidad, independientemente de los costos. Observando hacia América Latina encontramos a sistemas como el de Colombia, Brasil, México, Perú y Venezuela donde el propósito básico está enfocado a obtener credibilidad sufragando importantes montos de recursos económicos para garantizar la credibilidad. Los otros sistemas electorales tanto de Centroamérica como de Sudamérica persiguen el mismo propósito pero a menor costo.

 

Por otra parte existen otros sistemas electorales donde el tema de la credibilidad es un atributo o una base sólidamente estructurada a partir de la cual se busca sobre todo efectividad, es decir, lograr que la organización de las elecciones sea sencilla, lo menos costosa posible y de fácil acceso para el votante.

 

Un sistema que puede caracterizarse como altamente efectivo y ejemplo representativo sería el canadiense. La organización electoral es muy simple, con poco personal permanente, no más de 80 empleados, con capacidad para organizar elecciones en 37 días en un padrón de 19 millones en un territorio de aproximadamente nueve millones de kilómetros.

 

De esta forma el problema de los tipos de información tienen como referente la credibilidad y la efectividad.

 

Los sistemas cuyo propósito básico está en organizar elecciones creíbles para los ciudadanos podrían considerar la siguiente tipología informativa:

 

1.   Legislación sobre la organización electoral, las fases y etapas fundamentales así como de los diferentes actores que participan en los comicios.

 

2.   Los organismos responsables de la ejecución y calificación de la elección.

 

3.   Los derechos y obligaciones de los partidos políticos, las organizaciones ciudadanas, las autoridades electorales y los medios de comunicación.

 

4.   Los mecanismos de participación ciudadana en la organización de los comicios.

 

5.   Las medidas que se han adoptado para dar plenas garantías sobre la confiabilidad y el carácter secreto del voto. Uso de tecnología y la participación de partidos políticos y ciudadanos en los mecanismos de verificación.

 

6.   Las decisiones para que tanto partidos políticos como ciudadanos tengan la posibilidad de verificar la calidad de los instrumentos y procedimientos electorales.

 

7.   Facilitar el acceso de los medios de comunicación y organizaciones de observadores a los diferentes momentos e instrumentos electorales a efecto de verificar su transparencia y limpieza en su actuación.

 

8.   El diseño y operación de campañas de promoción del voto en los medios de comunicación por parte de los organismos electorales, organizaciones cívicas y los partidos políticos.

 

9.   La organización de programas informativos ad hoc, dirigidos hacia los partidos, organizaciones cívicas, medios de comunicación y oficiales electorales y gubernamentales.

 

10. Elaboración de diferentes programas editoriales a efecto de socializar las diferentes medidas y mecanismos de seguridad y transparencia electoral.

 

11. Previo a la elección o en el periodo entre una elección y otra, mantener programas permanentes de información hacia los principales actores del proceso electoral, a cargo de los organismos electorales.

 

12. El uso de los importantes y útiles recursos de la tecnología, páginas web y el internet, podrían coadyuvar en la minuciosa tarea de crear confianza ante el electorado de un determinado país.

 

Sin embargo para aquellos sistemas electorales cuya credibilidad y confianza en la organización electoral y sus instrumentos ha sido obtenida y consolidada se plantea como propósito la reducción de costos, facilitar al ciudadano la tarea de votar, en una palabra buscan mayor efectividad en la prestación del servicio electoral. Al respecto la tipología informativa es de otra naturaleza, a saber:

 

1.   Difusión sobre las medidas adoptadas por el organismo electoral para ser más expedita la emisión del sufragio. Por ejemplo, en los Estados Unidos de América, al carecer de una organización central que realice las elecciones generales, se permite que las 50 comisiones estatales puedan adoptar los mecanismos que a su juicio crean más pertinentes para emitir y hacer el recuento de votos. Así se encuentran mecanismos que van desde los manuales pasando por diferentes tipos de máquinas que hacen más rápida la emisión del sufragio sin vulnerar la confiabilidad.

 

2.   Énfasis en la permanencia y la capacitación de los ciudadanos auxiliares en la elección. Como se parte de la confianza no importa que los mismos ciudadanos puedan ayudar en diferentes elecciones. Por el contrario la permanencia es vista como un signo de profesionalización. Caso contrario sucede en los sistemas electorales cuya confianza aún no está del todo consolidada. El tener los mismos ciudadanos auxiliares en la elección es un síntoma de posible irregularidad (ante una eventual alteración del voto) y no una características de profesionalización en la prestación del servicio electoral. Por ello países como Canadá no sólo mantienen a sus operadores electorales (returning officer) sino que durante el periodo entre una elección y otra los mantienen actualizados respecto de los cambios en la organización electoral así como procurar cursos de capacitación.

 

3.   En las democracias consolidadas cuya autoridad y organización electoral está fuera de toda duda el énfasis en la información electoral reside en la adopción de las nuevas modalidades tecnológicas para emitir o salvaguardar el sufragio. Al respecto hay una especie de capacitación generalizada a la ciudadanía respecto de las nuevas medidas tecnológicas adoptadas.

 

Así, resumiendo podría hacerse un señalamiento respecto de las tendencias generales en uno y otro sistema. Mientras que para los sistemas electorales que buscan confianza y/o consolidarla, su intención básica estará en difundir información que ofrezca plenas garantías de que su voto será bien contado y que su voto sí contará para conformar la representación política; los sistemas electorales que trabajan sobre la base de confianza, orientan sus esfuerzos a buscar abaratar costos, en beneficio de toda la sociedad, y en ser más eficientes para emitir y contar los sufragios, en beneficio de la ciudadanía fundamentalmente. Por lo tanto, la tipología de la información y los gastos que implica su difusión serán muy distintos en uno y otro sistema electoral. Parece quedar muy claro que la confianza y la credibilidad en la organización electoral y sus resultados constituyen un activo social de alto valor ético y económico. El reto de cualquier democracia es avanzar en ambos campos: credibilidad y efectividad electorales.

 

 

Vocablos de referencia:

 

Elecciones

Proceso electoral

 

Bibliografía:

 

Friedman, George et. al.: The Intelligence Edge, How to Profit in the Information Age.Crown Publishers, Inc., New York, 1997.

Kahaner, Larry: Competitive Intelligence, Touchstone Books, Simon and Schuster, New York, 1997.

Nohlen, Dieter, Picado Sonia, Zovatto Daniel, (comp.): Tratado de Derecho Electoral Comparado en América Latina, Fondo de Cultura Económica, México, 1998.

 

Manuel CARRILLO POBLANO