SOCIALIZACIÓN POLÍTICA

 

 

I.  Concepto

 

Al proceso de aprendizaje y cambio de las valoraciones, preferencias, lealtades y simbologías políticas que comienza desde la temprana edad se le denomina socialización política. El mismo forma parte del amplio proceso mediante el cual los individuos aprenden y modifican los contenidos del mundo que han legado sus antecesores.

 

Los individuos no son sujetos pasivos dentro del proceso de socialización, ellos están al mismo tiempo interactuando y cambiando1; incluso desde sus primeros momentos de vida el niño es un sujeto activo en el proceso de socialización2. En el mismo transcurren las diferentes etapas de desarrollo físico e intelectual del infante y adolescente haciendo que el proceso, además de formativo, sea novedoso y no meramente de recepción-repetición del ideal adulto3.

 

Por otra parte, la realidad impulsa tanto a la estabilidad como al cambio debido a la acción creadora y renovadora de los seres humanos y al interés de estos en influir en el curso de la realidad social y política. Entonces, la interiorización del objeto político en el proceso de socialización va a depender de las características peculiares de la realidad en que tal proceso se desenvuelve, de la eficiencia de una serie de agentes socializadores y de las particularidades como individuos y como grupos de quienes participan en el proceso, incluyendo los niveles de madurez bio-psíquica de los niños y jóvenes4. Debido a esa articulación de fuerzas de estabilidad y cambio en el proceso de socialización política, Almond y Poweldefinieron a esta como “el proceso por el cual las culturas políticas se mantienen y cambian”.

 

La socialización política es importante porque influye en la generación de valores (concepciones políticas), actitudes (predisposición a la acción o decisión) y lealtades (ataduras afectivas a partidos políticos, grupos, clases sociales, etc.) que afectan la política y al sistema político.

 

II.      Los agentes de socialización política

 

En el proceso de socialización política actúan un conjunto de instituciones, organizaciones y personas que obran como orientadores y facilitadores del aprendizaje de lo político, a los mismos se les denomina agentes de socialización política. Ellos influencian al individuo por vía directa e indirecta, en el primer caso porque aquellos agentes especializados en la política asumen la conducción de la formación política y en el segundo caso, porque aquellos agentes de socialización cuyas funciones no son específicamente políticas predisponen hacia orientaciones, valores, imágenes y símbolos que colaboran a hacer factibles determinados comportamientos políticos. Gran parte de la socialización política se realiza por vía indirecta. Los agentes de socialización política se dividen en primarios y secundarios por los tipos de funciones que cumplen en las diferentes etapas de la edad cronológica de las personas, es por ello que puede hablarse de socialización política primaria y socialización política secundaria.

 

A. Agentes primarios: el agente de socialización primario por excelencia es la familia. Debido a que constituye una institución cada vez más especializada funcionalmente (funciones privadas) y demarcada organizativamente (predominio de la familia nuclear en la era capitalista)6, cumple un papel reproductor y estabilizador del individuo en la sociedad moderna. En tal sentido, se le considera un agente de socialización política de primer orden porque inicia al niño desde su nacimiento en el proceso de aprendizaje y, dados los altos niveles de predominio y afectividad con que opera este agente en esas edades tempranas de formación de las bases de la personalidad, se entiende que los contenidos políticos que transmite juegan un papel fundamental y pueden persistir en la edad adulta7.

 

B. Agentes secundarios: los agentes secundarios de socialización política están constituidos por todas aquellas personas, organizaciones, instituciones y medios que se relacionan con el individuo por distintas razones, bien sean estas afectivas, obligaciones, intereses o exposición pública en diferentes momentos de la vida y por variados períodos de tiempo y que no forman parte del medio familiar inmediato del individuo. Los agentes secundarios de socialización política8, son usualmente los siguientes: los grupos de pares (amigos, compañeros), las instituciones educativas, los medios de comunicación, las organizaciones religiosas, las variadas instituciones civiles incluidos los sindicatos y las instituciones políticas, entre las cuales son fundamentales los partidos políticos. Muchos de los agentes secundarios entran en relación con el individuo desde su niñez, cumpliendo una labor socializadora que ocurre simultáneamente con la que realiza la familia.

 

III.    La relevancia del proceso de socialización política

         en la conducta política

 

A.   Socialización primaria:

 

Mediante estudios empíricos en Estados Unidos y particularmente desde las investigaciones estudiantes-padres de Michigan realizadas en 1965 y 1973, se ha demostrado que, en condiciones de estabilidad democrática, la familia tiene un papel relevante en la transmisión de lealtades partidistas a los hijos según sea el nivel de interés y participación en la política de los padres. A mayores niveles de participación e interés en la política mayor es la probabilidad de que los padres transmitan sus mismas lealtades partidistas a los hijos, y esto también se manifiesta en las preferencias electorales por partidos y en la posibilidad de mayor participación electoral de los hijos. Por el contrario, si la participación y nivel de interés en la política de los padres son bajos tiende a haber entre los hijos mayor dispersión en las preferencias partidistas y crecimiento de la independencia política. En estos casos suele producirse menor participación electoral y más dispersión en la orientación del voto. Sin embargo, unido a tales comportamientos se ha encontrado también que el partidismo es más débil entre las nuevas generaciones9. También en Gran Bretaña se encontró esa influencia parental, sobre todo cuando padre y madre son coherentes en sus preferencias y, en situaciones de incoherencia, la madre ejerce mayor influencia en la transferencia partidista10.

 

En Venezuela, que atravesó por un período democrático con una estable estructura competitiva de partidos y alternancia electoral, se confirmaron también esas tendencias para el período comprendido entre 1963 y 1993 respecto de la transferencia política de los padres hacia los hijos antes dichas y del debilitamiento de la identificación partidista11.

 

La familia también es eficiente en la transmisión de la ideología política hacia los hijos. Aunque este aspecto guarda mayor complejidad para los efectos de investigación, se ha observado que la familia transmite algunas bases ideológicas y especialmente aquellas relativas a la confianza en el sistema político, pero a lo largo de la vida y por efectos de influencias múltiples de la realidad y de otros agentes los individuos van ampliando sus visiones ideológicas12.

 

Las características de la familia y sus niveles de comunicación familiar juegan un papel importante en la reproducción ideológica. En sociedades con diferenciaciones internas extremas la transmisión a los hijos de una ideología moderada parece exigir de la familia un mayor nivel cultural. En Israel, por ejemplo, según Liebes y Ribak13, la reproducción de una ideología moderada entre los jóvenes necesita como apoyo que sus padres tengan altos niveles educativos, para que los hijos puedan resistir las condiciones desfavorables a la moderación ideológica prevalecientes en la sociedad.

 

Por otro lado, dependiendo de si las familias son socio-orientadas (buscan la adecuación de los valores de los hijos al entorno) o conceptualmente-orientadas (estimulan a los hijos a reflexionar sobre los valores)14, se establecen patrones comunicacionales intrafamiliares que limitan o estimulan respectivamente la libre expresión de los hijos, lo cual repercute en que sus visiones políticas sean radicales y reducidas o moderadas y amplias.

 

B.   Socialización secundaria

 

Los agentes secundarios proporcionan informaciones, opiniones y formas de relacionarse que pueden reforzar o transformar los contenidos políticos transmitidos por la familia.

 

En Estados Unidos se han reportado algunas influencias de esos agentes en el reforzamiento democrático. Hess y Torney15 encontraron que en ese país la escuela juega un papel muy importante en el aprecio al sistema político democrático. Asimismo, algunas comunidades religiosas locales logran altos niveles de influencia sobre sus afiliados, como es el caso de algunas comunidades de Indiana, donde se reveló que entre los católicos se favorece al Partido Demócrata, debido a que sus comunidades de residencia y parroquia religiosa estimulan coherentemente esas lealtades, mientras que entre los no católicos los estímulos de sus comunidades son divergentes y las lealtades partidistas son variadas16.

 

En Venezuela se han observado comportamientos de algunos agentes secundarios que restan confianza en las instituciones democráticas e interés en la política. Los partidos políticos han desarrollado relaciones clientelares y, con la agudización de la crisis económica, los beneficios utilitarios que de ellas se derivaban se han mermado, abonando más descontento entre la población y rechazo a los partidos. En un estudio local se observó que quienes pertenecían a la agrupación religiosa Testigos de Jehová tendían a estar menos informados de los asuntos políticos que el resto de los entrevistados17.

 

Por otra parte, la modalidad e intensidad de la influencia tanto de los agentes secundarios como primarios va a depender de la naturaleza y profundidad de especiales hechos y procesos de cambio que se produzcan durante el período de la vida que perturben las creencias y los modos de vida de las generaciones18.

 

IV.     Socialización política y cambio social:

 

Para entender la continuidad y cambio de las orientaciones y visiones políticas Jennings y Niemi19 organizaron tres tipos de efectos para clasificar las influencias a las que estarían expuestos los seres humanos. Tales tipos de efectos son: a- efectos del ciclo de vida: aquellos cambios propios del transcurso de la vida como son nuevas responsabilidades, necesidades y oportunidades que llevan a los jóvenes en el transcurso del tiempo a igualarse a las valorizaciones y expectativas que sus padres tenían en esas mismas edades; b- efectos generacionales: son los cambios que ocurren entre las cohortes generacionales dados por similares condiciones de vida y la comunidad de experiencias compartidas, que llevan a diferenciaciones actitudinales y de los modos de vida en las diferentes épocas y, c- efectos del período: son aquellas influencias sobre el comportamiento producidas por eventos y experiencias particulares que afectan a un grupo de sectores sociales o a todos ellos.

 

También son variadas las diferencias entre los grupos y sus movimientos en el tiempo y eso afecta el comportamiento político, tales como etnias, razas, migraciones, logros educacionales, movimientos en la escala social, entre otros. Los cambios pueden ser de tal magnitud que conlleven a procesos de desocialización y resocialización política, como en los casos de migraciones de un país a otro, movilidad subcultural (religiosas, criminales y otras) 20 y cambios radicales de sistema político. Pero en otros casos, ciertas lealtades partidistas se conservan en el tiempo aunque los estímulos a la competencia interpartidista no estén presentes porque se hayan producido períodos autoritarios como son, entre otros, los casos de Guatemala con el partido más antiguo, la Democracia Cristiana Guatemalteca, que después del gobierno militar llega al poder en 1985 con Vinicio Cerezo; de Argentina con el Partido Radical también de vieja data que logra el poder con Raúl Alfonsín en 1983, una vez concluida la dictadura militar y de Venezuela donde el partido Acción Democrática vuelve al poder en 1958 después de la dictadura militar iniciada en 1948.

 

 

Vocablos de referencia:

 

Cultura política

Ideología política

 

Bibliografía:

 

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Valia PEREIRA ALMAO

 

NOTAS

 

1         Cot y Mounier: Sociología Política, Barcelona, 1978. Pág. 281; Martín Baró: Psicología y Procesos Políticos en América Latina, Maracaibo, 1985. Pág. 115-ss.

2         Piaget, Jean: Psicología de la Inteligencia, Buenos Aires, 1964. Pág. 20.

3         Padioleau, J. G.: La Formation de la Pensée Politique: développement longitudinal et déterminants socio-culturels, Reveu Francaise de Sociologie, XVII, 1976. Págs. 451-484.

4         Cadenas, José María: El pensamiento político de los niños, Caracas, 1991. Pág. 213; Easton, David y Dennis, Jack: Children in the political system: origins of the political legitimacy, New York, 1969.

5         Almond, G. B. y Powel, G. B. (h): Política Comparada, Buenos Aires, 1978. Pág. 62.

6         Parsons, Talcott y Bales, Robert: Family, Socialization, and Interaction Process, Glencoe, 1955. Págs. 7-8.

7         Hyman, Herbert H.: Political Socialization. A study in the Psychology of Political Behavior, Glencoe, 1959. Pág. 1335; Berger, P. y Luckman, T.: La construcción social de la realidad, Buenos Aires, 1979. Págs. 165-171.

8         Véanse: Dawson, Richard: An Analitic Study of Political Socialization, California, 1977. Pág. 184-185; Renshon, Stanley Allen (Edit): Handbook of Political Socialization, 1977. Págs. 115-258.

9         Véanse: Hyman, Herbert H., op.cit.; Jennings, M. Kent y Niemi, Richard, G.: Continuity and change in political orientations. A longitudinal study of two generations The American Political Science Review, 69, 1975 (4); Abramson, Paul: Las Actitudes Políticas en Norteamérica, Buenos Aires, 1987. Págs. 109-123.

10       Butler, David y Stokes, Donald: Political Change in Britain. The Evolution of Electoral Choice, London, 1974. Págs. 50-53.

11       Véase: Baloyra, Enrique y Martz, John: Political Attitudes in Venezuela. Societal Cleavages and Political Opinion, Austin, 1979; Torres, Arístides: La experiencia política en una democracia partidista joven: El caso de Venezuela. Politeia, 9, 1980; Pereira, Valia: Problemas familiares de los partidos políticos: cambios de rumbo en la socialización política venezolana. Cuadernos del CENDES, 40, 1999. Págs. 139-158.

12       Véase: Jennings, M. Kent y Niemi, Richard, G.: The Transmission of Political Values from Parent to Child. American Political Science Review, 62 (1) , 1968. Págs. 169-184; Abramson, Paul, op.cit. Págs. 249-253; Sears, David O. y Valentino, Nicholas A.: Politics Matters: Political Events as Catalysts for Preadult Socialization. American Political Science Review, 91, 1997 (1). Págs. 45-65.

13       Liebes, Tamar; Katz, Elihu y Ribak, Rivka: Ideological Reproduction. Political Behavior, 13 (3), 1991, Págs. 244-247.

14       Meadowcroft, Jeannne M.: Family Communication Patterns and Political Development. The Child’s Role. Comunication research, 13 (4), 1986. Pág. 604.

15       Hess, Robert D. y Torney, Judith V.: The development of Basic Attitudes and Values Toward Government and Citizenship during the Elementary School Years, Part I (Cooperative Research Project No. 1078, U.S. Office of Education, 1965). Págs. 193-200, citado en Jennings, M. Kent y Niemi, Richard, G., 1968: The Transmission of Political Values from Parent to Child. American Political Science Review, 62 (1). Pág. 169.

16       Huckfeldt, Robert; Plutxer, Eric y Sprague, John: Alternative contexts of political behavior: churches neighborhoods, and individuals. The Journal of Politics, 55 (1), 1993. Págs. 374-375.

17       Pereira, Valia: Legitimación y Socialización Política. Cuestiones Políticas, 9, 1992. Pág. 45.

18       Mannheim, Karl: The problem of generations, en Mannheim, K.: Essays in the Sociology of Knowledge. New York, 1952; Hyman, op. cit. Págs. 123-144.

19       Jennings, M. Kent y Niemi, Richard, G.: Continuity and change in political orientations. A longitudinal study of two generations. The American Political Science Review, 69 (4) , 1975. Págs. 1317-1320.

20       Sigel, Roberta y Brookes Hoskin, Marilyn: Perspectives on adult political socialization. Theory and research, 1977 en Renshon, Stanley Allen (Edit), op. cit. Págs. 260-261.