VOTO EN EL EXTRANJERO

 

 

I. Concepto

 

El voto en el extranjero es el ejercicio del sufragio fuera de las fronteras nacionales, por parte de ciudadanos de un país donde se realiza una elección, cuando el ordenamiento jurídico les reconoce dicho derecho al sufragio y los autoriza para ejercerlo de esta manera. Esta modalidad de votación puede ser llevada a cabo mediante la presentación del elector en lugares habilitados de manera específica –y excepcional– para funcionar como centros de votación (v.gr. Embajadas u oficinas consulares de su país, o en la sede de alguna organización internacional) o bien mediante la utilización de algún medio adecuado (v.gr. correo).

 

El origen remoto de esta figura tiene como base la consideración dispensada a los ciudadanos trasladados fuera del país para el cumplimiento de funciones militares, posteriormente ampliada a personal civil encargado de desempeñar otras funciones como la educación, los cargos diplomáticos, asistencia médica, etc.

 

II. Elementos

 

Como su propia expresión lo indica, se trata de una voz compuesta por dos elementos principales: a) el voto o ejercicio del sufragio; y b) que este sea realizado en algún lugar allende las fronteras del país (para el Diccionario de la Real Academia Española, una de las acepciones de “extranjero” es: toda nación que no es la propia1).

 

Lo primero está relacionado con los alcances de la palabra voto, pues no sólo se refiere al hecho de ejercer o no el sufragio, sino que también se vincula con el derecho de votar. Es lo que jurídicamente se conoce como las dimensiones subjetiva y objetiva de un derecho2.

 

Lo segundo tiene relación con otro tipo de situaciones o problemas, básicamente las posibilidades económicas y técnicas (logísticas) para su realización.

 

Sin embargo, más allá de su naturaleza jurídica o de los problemas técnicos asociados con su implementación, existen dos elementos centrales que no son explícitos en el título del vocablo: la nacionalidad del votante y la seguridad jurídica.

 

El que participa en esta modalidad de sufragio es un ciudadano nacional del país que realiza la elección y que reside o por otras circunstancias se encuentra fuera de él. Por eso, tal vez la expresión más correcta sería: el voto de los nacionales en el extranjero. Esta observación es relevante, para que no exista confusión con otro tipo de situación frecuente en algunos países, como es la autorización del ordenamiento jurídico electoral para que en cierto tipo de elección (v.gr. municipal o de autoridades locales) puedan votar ciudadanos que ostentan otra nacionalidad.

 

El tema de la seguridad tiene importancia por la estrecha relación que debe darse entre las autoridades electorales y otras autoridades estatales –fundamentalmente, personal del servicio exterior– para todas las etapas previa (campaña), de ejercicio del sufragio (votación) y de traslado seguro de resultados electorales. Se trata pues de un problema político asociado en muy buena medida con la legitimidad y eficacia del sistema electoral, así como con el profesionalismo y la ética de las autoridades y el personal perteneciente a otras expresiones políticas del Estado –o de organizaciones internacionales, cuando es ese el caso– y que actúan como colaboradores cuando tiene lugar un proceso electoral en el que aplica esta modalidad de votación.

 

III. Aspectos jurídicos, institucionales y técnico/organizativos que deben ser considerados

 

La puesta en práctica del voto en el extranjero implica una serie de aspectos de muy diversa y compleja naturaleza, que más allá de la tutela de los derechos políticos, la voluntad política de los actores sociales, las posibilidades económicas del Estado y la seguridad del sistema electoral, deben ser considerados. Entre los principales se encuentran al menos los siguientes:

 

A.   Aspectos jurídicos

 

    Previsión normativa: que la legislación electoral contemple la figura y las condiciones en las que se aplica (tanto en lo relativo a temas centrales como la inscripción en un registro, la mecánica del ejercicio del voto o el escrutinio, como en otros aspectos tales como horarios para las votaciones, características de los locales, personal de apoyo, papel del organismo electoral, medios de impugnación).

 

     Tipo de elección a la que aplica: presidenciales, legislativas, municipales, consultas populares, todas o algunas de ellas. Un aspecto importante es el relacionado con las candidaturas afectadas cuando la elección es legislativa o municipal, pues hay que definir a cuáles circunscripciones electorales están asociados estos votos (¿a la que se escoja libremente?, ¿a la última en que elector estuvo adscrito si no es un nuevo elector?¿cómo se define esto en el caso de los nuevos electores?3).

 

     Ámbito geográfico de aplicación: en sentido amplio (todos los países del mundo donde haya nacionales del país que tiene la figura) o en sentido estricto (sólo en ciertos países donde haya determinadas condiciones).

 

     Sujetos a los que se aplica: la cobertura puede ser restringida (personal de las fuerzas armadas, del servicio exterior o personas dedicada a otro tipo de ocupaciones, así como sus familiares) o amplia (a todo nacional residente en un país extranjero y que cumpla con ciertos requisitos: edad, nacionalidad, en algunos casos una cantidad determinada de años residiendo fuera del país).

 

     Definición sobre el tema de la obligatoriedad o no del voto, y en caso de que aplique, régimen de multas y sanciones por abstencionismo.

 

     Cumplimiento de los plazos previstos para las diferentes etapas de organización y ejecución del voto en el extranjero (particularmente importantes la de inicio del período de solicitud de inscripción en el registro de electores y en el caso del voto por correo, el tiempo requerido para que el voto no llegue de manera extemporánea).

 

     Establecimiento de un régimen de sanciones administrativas y penales por actos irregulares cometidos con ocasión de la aplicación del sufragio en el extranjero.

 

     Definición clara y precisa sobre cómo se vota y cómo se asegura el secreto del voto.

 

     Previsiones para evitar el doble (o múltiple) voto.

 

     Definición sobre la autorización de observadores internacionales y cuáles son sus atribuciones y limitaciones.

 

      B.   Aspectos institucionales

 

     Coordinación entre diversas instancias públicas del Estado: Congreso, autoridades electorales, Ministerio de Relaciones Exteriores.

 

     Cuando procede, coordinación con organizaciones internacionales (como la ONU) que en algunos casos apoyan en la organización del proceso o para que sus oficinas o sedes sirvan como centros de votación.

 

     Coordinación con medios de comunicación, compañías telefónicas e informáticas.

 

     Coordinación con autoridades extranjeras y si procede, con servicios postales nacionales y extranjeros.

 

     Mecanismos de regulación para el desarrollo de las campañas electorales en el exterior, el acceso de los residentes en el extranjero a la información básica sobre las candidaturas y plataformas programáticas y un conjunto de elementos asociados con esto (financiamiento, acceso a medios, realización de los actos de campaña en lugares públicos, seguridad de los candidatos, trámite de denuncias, sanciones).

 

     Coordinación y control sobre las labores desplegadas por los fiscales partidarios.

 

     La coordinación puede incluso llegar a darse con instancias privadas que pueden ser de gran utilidad en la distribución de algún tipo de material electoral: agencias de viaje, compañías aéreas (Canadá).

 

C.   Aspectos técnico/organizativos

 

     Determinación del número de nacionales en edad y habilitados para votar, que residen en el extranjero (muy importante para efecto de previsiones logísticas como la remisión de materiales y la organización de los centros de votación).

 

     Análisis socio-demográfico sobre las características de este grupo de personas (cantidad, diversidad, distribución en distintos países y dentro de ellos, movilidad, condición migratoria).

 

     Condiciones adecuadas para levantar un registro de nacionales en el exterior empadronados para votar y para asegurar que este registro cuente –al menos– con las mismas condiciones de seguridad y de depuración que tiene el registro levantado en el país de origen. Este registro puede ser conformado dentro o fuera del país que realiza la elección.

 

     Condiciones adecuadas para dotar a los electores de un documento oficial -con fotografía- que los habilite para votar (y en relación con esto, todo lo asociado al tema de la documentación: reposición por pérdida, por deterioro, vencimiento de su vigencia); este puede ser, eventualmente, la misma cédula de identidad o el pasaporte.

 

     Condiciones adecuadas para la información y la educación cívica y electoral de los votantes (sobre qué o por quienes vota, cómo debe hacerlo, cuándo).

 

     Impresión, distribución, seguridad y traslado de materiales electorales (generales o específicos para esta modalidad de votación) en cantidades suficientes.

 

     Capacitación del personal encargado de atender los centros y las mesas de votación.

 

     Acondicionamiento y control sobre el funcionamiento de centros y mesas de votación.

 

     Tiempo suficiente para que las autoridades electorales puedan hacer efectivo el proceso de envío, recolección y procesamiento de los votos para que estos no sean rechazados por llegar de manera extemporánea.

 

     Condiciones adecuadas para la realización del escrutinio y la transmisión de resultados electorales.

 

     Protección de los centros de votación durante la jornada electoral.

 

     Condiciones adecuadas para dar a conocer, con seguridad y en un tiempo razonable, los resultados obtenidos mediante el voto en el extranjero.

 

IV. El debate central: derecho versus seguridad jurídica

 

A. Extensión del derecho de sufragio

 

Para sus defensores, el voto en el extranjero es una modalidad del derecho de sufragio, asociado de manera esencial con la calidad de ciudadano nacional de un Estado. El sustento jurídico estaría entonces relacionado no sólo con la protección constitucional o legal que en el orden interno debe gozar todo ciudadano en ejercicio pleno de sus derechos, sino también con la tutela internacional que tienen los derechos políticos, cuyo cumplimiento debe darse sin discriminaciones y sin que medien “restricciones irrazonables”6.

 

Los grupos de personas –principalmente, nacionales de algún país que residen en el extranjero pero que mantienen importantes nexos afectivos y económicoscon su país de origen– que lo reclaman como un derecho, basan su planteamiento en que el sistema electoral debe poner en práctica el voto en el extranjero para darle contenido al derecho genérico de igualdad, entendido como el hecho de que vivir en el extranjero no debe constituir un factor de discriminación. Obviamente, la otra cara de la misma moneda la constituye el derecho a la participación política8, con la obvia consecuencia de buscar la integración de una cantidad mayor de ciudadanos a la vida política del país.

 

Incluso se ha llegado a plantear que al igual que en otros momentos se logró revertir la situación de los iletrados, los indígenas o las mujeres, la reivindicación por el voto en el extranjero va a terminar con la discriminación de los nacionales residentes en otros países en cuanto a la plenitud de sus derechos políticos.

 

A esta visión se opone la tesis de que los votantes residentes de manera permanente en el extranjero no son parte de la sociedad política de la que son nacionales y no van a ser “afectados” directamente con las consecuencias de su elección, con mucho más razón cuando la aplicación de esta figura puede darse en casos de elecciones de autoridades municipales o locales9.

 

Por estas razones, el tema del voto en el extranjero está constantemente gravitando en aquellos países en los que se organizan procesos de reforma electoral.

 

B.   Problemas operativos y económicos

 

La conveniencia o inconveniencia de la aplicación del voto en el extranjero no puede descansar exclusivamente en la idea de que es una obligación del Estado aplicarlo, por dimanar de un derecho fundamental. Hay elementos de racionalidad operativa y económica que aconsejan un tratamiento ponderado sobre su viabilidad. Por eso su aplicación en nuevos casos se da generalmente de manera gradual (México, República Dominicana). Es clave que los organismos electorales encargados de administrar una elección con voto en el extranjero, dispongan de apoyo, tiempo de planificación y condiciones muy favorables para que las exigencias logísticas no se conviertan más bien en una fuente de críticas y problemas.

 

En América Latina se ha venido desarrollando un proceso gradual de acumulación de experiencia y profesionalización de las autoridades y funcionarios electorales, pero difícilmente se podría afirmar que todos están listos para combinar sus esfuerzos por hacer elecciones libres, limpias y competidas dentro de las fronteras del Estado con la organización y financiamiento de elecciones en otros lugares del mundo. Por lo demás, generalmente se trata de organismos que realizan sus actividades regulares y especiales (como las elecciones) en el marco de condiciones presupuestarias precarias y que en la mayoría de los casos representan puntos de conflicto con las autoridades del Poder Ejecutivo y Legislativo.

 

Esto es tanto más complicado en el caso de países cuya cantidad de nacionales asciende a millones de personas y suelen concentrarse en una o muy pocas naciones.

 

Lo que para algunos países significa un monto económico casi insignificante, para otros puede constituir un porcentaje relevante del conjunto del presupuesto destinado a organizar las elecciones. Esto, con la preocupación de que no siempre el esfuerzo económico de facilitar el voto de los nacionales en el extranjero se ve recompensado con una participación electoral aceptable.

 

C. Seguridad jurídica y confiabilidad del sistema electoral

 

El proceso de consolidación democrática en América Latina ha dado pasos firmes en aquellos países en los que se ha podido avanzar en la combinación de eficacia y legitimidad de los procesos electorales. Si las posibilidades reales de los organismos electorales cuya legislación contempla el voto en el extranjero no se condice con las condiciones en las que tiene que organizar estas elecciones en diversos países, no sólo se enfrentará a descrédito y consecuencias negativas en relación con la población directamente interesada, sino que en atención a las dimensiones de las irregularidades10, esto podría incluso afectar los resultados de la elección en el orden interno y generar conflictos en este ámbito. En este sentido, problemas asociados con el secreto del voto y con el doble o múltiple voto son sólo algunos de los más preocupantes.

 

Esto se ubica entonces en el terreno no sólo de la seguridad jurídica de los electores que participan en la modalidad del voto en el extranjero sino también en la confiabilidad misma del proceso y del sistema electoral.

 

V. Modalidades de voto en el extranjero

 

Con acierto, la organización del “Seminario Internacional sobre el voto en el extranjero”11 (México, 1998), estableció una tipología tripartita de gran utilidad didáctica:

 

A.   Modalidad del voto en instalaciones oficiales habilitadas como centros de votación (Perú, Venezuela, Argentina, Brasil, Colombia).

 

Es probablemente la expresión clásica de ejercicio del voto en el extranjero. Como se ha señalado, implica una serie de previsiones presupuestarias, logísticas y de coordinación interinstitucional que en algunos casos pueden ser de gran envergadura.

 

En la forma típica, básicamente funciona de la siguiente manera:

 

    Utilización de embajadas, consulados o de lugares alquilados para acondicionar centros de votación (escuelas o edificios públicos del país extranjero donde los electores concurren a votar).

 

     Mesas de votación con un número determinado de electores (lo usual es entre 200 y 500) compuestas por miembros designados por la autoridad diplomática o consular o directamente por la autoridad electoral.

 

     Participación de fiscales u observadores de los partidos políticos participantes.

 

     Escrutinio (generalmente ocurre in situ y los resultados se recogen en un acta proporcionada al efecto) y transmisión de resultados electorales por una vía autorizada, generalmente por fax.

 

     Devolución del material electoral sobrante al Ministerio de Relaciones Exteriores o directamente a las autoridades electorales organizadoras12.

 

B.   Modalidad del voto postal o por correo (Canadá, España,

      Portugal)

 

Se trata de casos en que los votantes –previo proceso de inscripción en registros específicos de electores bajo esta modalidad y dentro de plazos determinados– depositan su voto en sobres entregados al efecto y que son remitidos a las autoridades electorales del país de origen por vía postal (correo certificado o regular). Obviamente esto descansa en la existencia de sistemas de correos eficientes y seguros.

 

El elector que comunica su deseo de votar bajo esta modalidad, recibe de la organización electoral un conjunto de documentos (papeleta de votación, en algunos casos copia del boletín oficial donde constan las candidaturas, un conjunto de sobres13: para introducir el voto, para remitir el voto por correo, otro con la dirección del centro y la mesa electoral que le corresponde) y envía por vía postal lo que se le indica.

 

Aunque en algunos sistemas se considera la posibilidad de que el voto se realice por medio de fax, correo electrónico o incluso teléfono, se trata todavía de iniciativas que están en estudio para asegurar plenamente, entre otras cosas, el secreto del voto.

 

C.   Modalidades combinadas o alternas (Australia, Suecia)

 

En estos casos el ordenamiento electoral nacional consigna más de una modalidad de votación en el extranjero, a las que el ciudadano: a) puede acceder porque escoge la que más le interesa o conviene (v.gr. “voto adelantado” o voto por correo) o; b) le corresponde alguna de las dos posibles14.

 

VI. Importancia política

 

El voto en el extranjero es una figura que adquiere relevancia en la legislación electoral comparada mundial en los últimos 20 años, aunque su origen se remonta a algunas experiencias pioneras ubicadas en las primeras décadas del siglo XX (Australia). No obstante, salvo en algunos casos conocidos y excepcionales (como podría ser la insistente y activa demanda de residentes dominicanos en los Estados Unidos) el interés por la regulación y aplicación de esta figura no se origina en los propios interesados sino en actores del contexto político, y no pocas veces en el marco de procesos de reforma electoral15. En casos como el argentino y el brasileño, el porcentaje de inscritos para votar en el extranjero es mínimo en relación con los que estarían en derecho de hacerlo y los que votan efectivamente son todavía menos en relación con los inscritos16.

 

La importancia política de la figura es pues, muy variable y con seguridad va a estar determinada por factores coyunturales en el país de origen, así como con las características y la dimensión de las colonias residentes en el extranjero.

 

Especial interés requerirá el caso de colonias muy concentradas en ciertos países o incluso en Estados de estos países (mexicanos en California, dominicanos en Nueva York).Otro tema candente es el de los migrantes ilegales y refugiados, cuyo efecto sobre la figura del voto en el extranjero es todavía un signo de pregunta.

 

Los criterios de importancia que el voto en el extranjero puede tener para los distintos actores, podrían resumirse así:

 

    Para la comunidad votante (residente o de paso por el extranjero): constituye una forma de mantener el vínculo con la comunidad política de la que se siente parte. Eventualmente, podría estar asociado con la idea de que su papel –fundamentalmente económico o como contribuyente– le da derecho a tener cierta influencia sobre dicha comunidad.

 

     Para el sistema político interno: puede ser también una forma de no perder el contacto y de aprovechar las potencialidades y relevancia social de esos compatriotas ausentes.

 

     Para la institucionalidad partidaria: podría ser eventualmente un factor clave para reconfigurar la correlación de fuerzas en lo interno del país y mantener activas fuentes de financiamiento.

 

     Para las autoridades electorales: puede inscribirse en una tendencia mundial (se afirma que entre 35 y 40 Estados cuentan con la figura del voto en el extranjero) y la medida puede resultar eficaz para consolidar su legitimidad, siempre que aseguren control político del proceso, estén directamente vinculadas con la organización y cuenten con los recursos suficientes y el tiempo necesario para que la figura del voto en el extranjero funcione adecuadamente.

 

 

Vocablos de referencia

 

Ciudadanía

Elector

Sufragio

Voto

 

Bibliografía:

 

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IDEA/Naciones Unidas/IFES. Ace project. Versión 0.1 abril 1999. CD Rom.

 

Ricardo VALVERDE GÓMEZ

 

 

 

NOTAS

 

1         Real Academia Española. Diccionario de la Lengua Española, Madrid, 1970: 600.

2         “El derecho de sufragio, como los demás derechos fundamentales, puede ser entendido en sentido subjetivo y en sentido objetivo. Desde el primero, aparece como una facultad del titular del derecho garantizado por el ordenamiento, eso es, como un derecho de libertad; el derecho a votar...y por lo mismo también la libertad de no votar...son la expresión de ese sentido subjetivo del derecho de sufragio. Desde la consideración objetiva, el derecho de sufragio es...un principio básico de la democracia o, en términos jurídicos, del ordenamiento democrático.” Aragón Reyes, Manuel: “El derecho de sufragio: principio y función”, en: Nohlen, Dieter; Picado, Sonia y Zovatto, Daniel (comp.): Tratado de Derecho Electoral Comparado de América Latina, Fondo de Cultura Económica, México, 1998: 97.

3         Las respuestas a estas preguntas no son del todo indiferentes a la realidad política del país, pues desde el sistema de votación en el extranjero se pueden modificar –en los casos de países que tienen millones de nacionales fueracorrelaciones políticas en pequeños municipios o provincias.

 4        Ver: Goodwin-Gill, Guy S: Élections libres et régulières. Droit international et pratique. Union Interparlementaire, Genève, 1994: 46.

 5        Existen riquísimas y numerosas discusionestradicionales y recientesque no se reproducen aquí por razones de espacio y de pertinencia, en torno a los alcances de la noción de ciudadanía. Obviamente que los resultados de estas discusiones tienen una gran importancia para efecto del voto en el extranjero y de las disposiciones normativas que lo regulan. Resulta especialmente interesante la discusión en torno al tema de la “doble nacionalidad”, que no se traduce siempre en una consideración de “doble ciudadanía”, al menos en la posibilidad de que la persona en esa condición disfrute plenamente de los derechos políticos en ambos países (situación mucho más sensible cuando estamos en presencia de la figura del voto en el extranjero).

 6        Para Newman y Vasak ( Derechos civiles y políticos. En: Vasak Karel (ed): Las dimensiones internacionales de los Derechos Humanos, Vol. 1, Serbal/UNESCO, Barcelona.1984: 237), los derechos políticos son necesarios para que las personas organicen su participación en los asuntos públicos de la comunidad a la que pertenecen. En el caso de los votantes en el extranjero la tutela estaría relacionada con al menos las siguientes expresiones: a) derecho a participar en los asuntos públicos; b) derecho a votar; c) derecho a tener acceso a la administración pública de su propio país.

 7        En el caso de algunos países, los ingresos provenientes de las remesas de sus nacionales en el extranjero representan porcentajes claves en la economía nacional (El Salvador, República Dominicana, Nicaragua o México, cuya población ausente se calcula en aproximadamente 10 millones de personas, 99% de las cuales viven en los Estados Unidos).

 8        Ver: González Casanova, J.A.: Teoría del Estado y Derecho Constitucional. Vicens Vives, Barcelona, 1994: 307 y ss.

9         En términos técnicos y prácticos, un ciudadano salvadoreño residente en Nueva York se vería más afectado por las actuaciones del Alcalde de esa ciudad que por las decisiones, por ejemplo, del Alcalde de Ahuachapán.

10       Constance Kaplan, funcionaria electoral estadounidense advierte: “Somos particularmente sensibles al fraude; en la medida en que las elecciones se vuelven más y más sofisticadas en los Estados Unidos, los tipos de fraude llegan a ser también más elaborados. El más reciente influjo de fraude proviene de los votos en ausencia a través del voto por correo, ya que la boleta se encuentra fuera de control de la autoridad electoral y los ciudadanos pueden ser fácilmente burlados, especialmente aquellos en hospitales, prisiones o los ancianos. Es así que la posibilidad de fraude debe ser considerada siempre que se contemple un programa de voto en el extranjero”. El caso de los Estados Unidos. En: Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación/ Instituto Federal Electoral. Conferencia Trilateral Canadá, Estados Unidos, México sobre el voto en el extranjero. México, 1998: 142,143. Un factor -no infalible, pero al menos aceptable- de control que generalmente se aplica en las elecciones donde el elector participa con su presencia física, como es el entintado de un dedo con tinta indeleble, no es aplicable a la modalidad de voto por correo, con lo cuál la seguridad va a descansar casi exclusivamente en la calidad del Registro de Electores y del documento de identidad.

 11      Ver: Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación/ Instituto Federal Electoral. Seminario internacional sobre el voto en el extranjero. México, 1998.

12       Ver: Soudriette, Richard: La perspectiva de la Fundación Internacional para Sistemas Electorales. En: Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación/ Instituto Federal Electoral. Conferencia Trilateral Canadá, Estados Unidos, México sobre el voto en el extranjero. México, 1998: 28.

 13      Es justamente el procedimiento de la apertura y el ordenamiento de estos sobres lo que preserva el secreto del voto (Canadá).

14       Por ejemplo, por disposiciones y regulaciones en Alemania y Suiza, los suecos ausentes sólo pueden votar en el extranjero en la modalidad de sufragio por correo. En los demás casos el voto tiene lugar en una representación diplomática del país.

15       “No creo recordar un solo caso de protestas con este origen. En una pequeña plaza frente a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York hay manifestaciones casi a diario por los temas más diversos, pero nunca ha habido una manifestación de residentes de un país que protesten por la imposibilidad de ejercer su derecho al voto. Tampoco se ha recibido nunca una carta de protesta sobre el tema en la División de Asuntos Electorales, ni el tema suele discutirse en círculos de derechos humanos”. Boneo Horacio. La perspectiva de la Unidad de Asistencia Electoral de las Naciones Unidas. En: Tribunal Electoral del Poder judicial de la Federación/ Instituto Federal Electoral. Conferencia Trilateral Canadá, Estados Unidos, México sobre el voto en el extranjero. México, 1998: 14.

16       Otro tanto sucede en el caso de Venezuela, aunque esto se diluye siempre en el marco de una polémica sobre si lo que existe es desinterés de los ciudadano o falta de motivación e información de parte de las autoridades encargadas de poner en práctica esta modalidad de voto.