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Antecedentes

De la seguridad centrada en el Estado a la seguridad humana

De previo a la creación de la Organización de las Naciones Unidas, el concepto dominante de seguridad estaba centrado en el Estado y en los principios de la soberanía estatal, como fue articulado por el Tratado de Westfalia de 1648 y cuyas reminiscencias aún se mantienen.

Los temas de seguridad giraban en torno a la integridad territorial, la estabilidad política, los arreglos militares y de defensa y las actividades económicas y financieras relacionadas[1]. Se entendía que los Estados perseguían el poder, lo cual implicaba el triunfo de uno de ellos como resultado de la derrota del otro. Según estas ideas tradicionales, el Estado monopolizaría los derechos y los medios de proteger a los ciudadanos, se establecería y ampliaría el poder del Estado y su seguridad con el fin de entronizar y mantener el orden y la paz[2]. La historia ha demostrado que la seguridad del Estado no necesariamente es la seguridad de las personas y las dos guerras mundiales han sido claro ejemplo de ello.

En la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 se proclama que “la libertad, la justicia y la paz del mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”, con lo cual se establece claramente la centralidad del ser humano. La Declaración afirma, además, que “el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre (sic), el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias”.

Las frases “libertad del temor y libertad de la miseria”, incorporadas en la Declaración, fueron utilizadas por primera vez por el Presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt en su discurso ante el Congreso del 6 de enero de 1941, en el cual enumeró las cuatro libertades que guiarían el acercamiento de Estados Unidos al mundo: la libertad de expresión, la libertad de culto, la libertad de la miseria y la libertad del miedo. Posteriormente, la libertad de la miseria y la libertad del miedo fueron mencionados en la Carta del Atlántico suscrita el 14 de agosto de 1941, por el Primer Ministro de Gran Bretaña Winston Churchill y el Presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt. Estos conceptos, a criterio de Edward Stettinius Secretario de Estado de Estados Unidos de ese entonces, serían los componentes integrales de la estrategia de paz de las Naciones Unidas: “La batalla por la paz debe ser librada en dos frentes. El primer frente es el de la seguridad, en el cual vencer significa conquistar la libertad para vivir sin temor, y el segundo es el frente económico y social, en el cual la victoria significa conquistar libertad para vivir sin miseria. Sólo la victoria en ambos frentes puede asegurarle al mundo una paz duradera”[3].

Estas son las bases para la reconceptualización del concepto de seguridad, el cual ya no se fundamenta en las nociones de soberanía, territorialidad y poderío militar que fueron tradicionales, sino en lograr la libertad del miedo y la libertad de la necesidad o de la miseria. También son las bases para el establecimiento del derecho de los derechos humanos. Ambos tienen como raíz común la búsqueda de la dignidad humana.

No obstante, la guerra fría, período que siguió a la Segunda Guerra Mundial, reforzó el concepto de seguridad centrado en el Estado, con el agravante de la amenaza de un ataque nuclear por parte de cualquiera de las potencias contendientes.

En América Latina se impuso la doctrina de la seguridad nacional y los países de la región, con algunas excepciones, vivieron las épocas más difíciles de su historia, con sangrientas dictaduras, irrespeto de los derechos humanos y la imposición de sistemas totalitarios. El concepto de seguridad fue asociado a esta noción de seguridad nacional.

No obstante, una serie de informes producidos en el seno de Naciones Unidas trataron de conceptualizar una noción más amplia de seguridad[4]:

  • A mediados de la década de los setenta el G77 estableció conexiones entre el subdesarrollo y la seguridad;

  • En 1980 se estableció la Comisión Independiente Norte/Sur (conocida como Comisión Brandt), que argumento que la erradicación del hambre y de la desigualdad eran parte de la paz.

  • En 1982, la Comisión Independiente sobre Desarme y Seguridad (Comisión Palme), se refirió a la moralidad en las relaciones internacionales.

  • En 1987, el informe de la Comisión Mundial sobre Desarrollo y Medio Ambiente (Comisión Bruntland), se enfocó en la relación entre el medio ambiente y los conflictos.

  • En 1990, la Comisión Sur (presidida por Julius Nyerere) señaló entre las causas de la inseguridad la pobreza, los peligros ambientales, los déficits de democracia, la desindustrialización.

Por otro lado, a la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 se le suman nueve instrumentos universales, que cimentan el marco jurídico-conceptual de los derechos humanos: universales, transnacionales, irreversibles, indivisibles y progresivos. Estos instrumentos son:

  • Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (1965);

  • Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966);

  • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966);

  • Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979);

  • Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (1984);

  • Convención sobre los Derechos del Niño (1989);

  • Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares (1990);

  • Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas (2006);

  • Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (2006).

En los años noventa, las Naciones Unidas con el impulso de los siete primeros instrumentos ya citados, que ya habían sido adoptados en ese momento, va sentando las bases para la conceptualización de la seguridad humana.

El Informe sobre Desarrollo Humano de 1994

El Informe de Desarrollo Humano de 1994 constituye, en este sentido, un punto culminante, donde se señala que “…la seguridad humana no significa ya contar con salvaguardias cuidadosamente erigidas contra la amenaza de un holocausto nuclear, una probabilidad que se ha reducido grandemente al terminar la guerra fría. En cambio, significa responder a la amenaza de la pobreza mundial que atraviesa las fronteras internacionales en forma de estupefacientes, VIH/SIDA, cambio climático, migración ilegal y terrorismo”[5].

El Informe de 1994 definió la seguridad humana a partir de dos aspectos principales. “En primer lugar, significa seguridad contra amenazas crónicas como el hambre, la enfermedad y la represión. Y en segundo lugar, significa protección contra alteraciones súbitas y dolorosas de la vida cotidiana, ya sea en el hogar, en el empleo o en la comunidad”[6]. Establece como características esenciales, las siguientes:

  • La seguridad humana es una preocupación universal. Es pertinente a la gente de todo el mundo, tanto en países ricos como en países pobres. La intensidad de las amenazas puede variar de un lugar a otro, pero éstas son reales.

  • Los componentes de la seguridad humana son interdependientes. Cuando la seguridad de la población está amenazada en cualquier parte del mundo, es probable que todos los países se vean afectados.

  • Es más fácil velar por la seguridad humana mediante la prevención temprana que con la intervención posterior.

  • La seguridad humana está centrada en el ser humano.

Según este informe, las amenazas a la seguridad humana pueden clasificarse en siete categorías, a saber:

  • Seguridad económica

  • Seguridad alimentaria

  • Seguridad de la salud

  • Seguridad ambiental

  • Seguridad personal

  • Seguridad de la comunidad

  • Seguridad política

Seguridad humana Ahora

Posteriormente a la Cumbre del Milenio, realizada en septiembre del 2000 y a iniciativa de Japón, se creó la Comisión sobre Seguridad Humana de las Naciones Unidas (CHS por sus siglas en inglés), copresidida por la Sra. Sadako Ogata, ex alta comisionada de Naciones Unidas para Refugiados, y el Sr. Amartya Sen, Premio Nobel. En el año 2003 la CHS dio a conocer su informe “Human Security Now” (Seguridad Humana – Ahora). En este informe se define seguridad humana de la siguiente manera: “la seguridad humana consiste en proteger la esencia vital de todas las vidas humanas de una forma que realce las libertades humanas y la plena realización del ser humano. Seguridad humana significa proteger las libertades fundamentales: libertades que constituyen la esencia de la vida. Significa proteger al ser humano contra las situaciones y las amenazas críticas (graves) y omnipresentes (generalizadas). Significa utilizar procesos que se basan en la fortaleza y las aspiraciones del ser humano. Significa la creación de sistemas políticas, sociales, medioambientales, económicos, militares y culturales que en su conjunto brinden al ser humano las piedras angulares de la supervivencia, los medios de vida y la dignidad”[7].

La seguridad humana en la agenda internacional

La seguridad humana ha servido como orientación para la política exterior de Canadá y Japón. Canadá ha favorecido una perspectiva más restringida o acotada de la seguridad humana, definiéndola como la libertad de de las amenazas a los derechos de las personas, su seguridad y su vida[8]. Por su parte, Japón propugna por una visión amplia de la seguridad humana, teniendo presente tanto el elemento de “libertad del miedo”, como de “libertad de la miseria”[9]. Además, Japón ha promovido y apoyado activamente el concepto en las Naciones Unidas de diversas maneras:  siendo el fundador y principal donante del Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas para la Seguridad Humana (UNTFHS), el promotor de la Comisión sobre Seguridad Humana (CHS) y del grupo Amigos de la Seguridad Humana, entre otros.

La Cumbre Mundial de 2005 y su seguimiento

En el Documento Final de la Cumbre Mundial de 2005, en su párrafo 143 los Jefes de Estado y de Gobierno se refirieron a la seguridad humana de la siguiente manera: “Subrayamos el derecho de las personas a vivir en libertad y con dignidad, libres de la pobreza y la desesperación. Reconocemos que todas las personas, en particular las que son vulnerables, tienen derecho a vivir libres del temor y la miseria, a disponer de iguales oportunidades para disfrutar de todos sus derechos y a desarrollar plenamente su potencial humano”[10]. De esta forma, los jefes de Estado dieron un avance significativo hacia la institucionalización de la seguridad humana en el nivel de las Naciones Unidas, entendiendo como tal el derecho a vivir libres del temor y la miseria.

En el año 2006 se estableció en Naciones Unidas el grupo Amigos de la Seguridad Humana (FHS), copresidido por Japón y México, e integrado por 34 Estados Miembros. El propósito del FHS es constituirse en un foro informal para los Estados Miembros de Naciones Unidas así como para otras organizaciones internacionales, con el fin de discutir el concepto de seguridad humana desde diferentes ángulos de tal manera que se llegue a una comprensión común sobre la seguridad humana y se exploren esfuerzos de colaboración para la integración del concepto en las actividades de Naciones Unidas[11].

En el marco del Sexagésimo segundo período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en mayo de 2008, se realizó un debate temático sobre la seguridad humana, con la participación de diversos países. De América Latina presentaron sus posiciones u opiniones los siguientes países: México, Chile, Colombia, Cuba y Brasil.

En el Sexagésimo cuarto período de sesiones de la Asamblea de Naciones Unidas, en seguimiento de los resultados de la Cumbre del Milenio, el Secretario General presentó un informe sobre la seguridad humana. El informe proporciona una actualización sobre los avances de la promoción de la seguridad humana desde la Cumbre Mundial 2005.

[1] Jolly, Richard and Ray, Deepayan Basu: The Human Security Framework on National Development Reports, UNDP, NHDR Occasional Paper 5, United Nations Development Programme, 2006, p. 3.

[2] Fernández Pereira, Juan Pablo: Seguridad Humana, Tesis doctoral, Programa de doctorado en seguridad y prevención, Departamento de Derecho Público y Ciencias Histórico-Jurídicas, Universidad Autónoma de Barcelona, 2005.

[3] Traducción libre, citado por: Sunga, Lyal S.: “The Concept of Human Security: Does it Add Anything of Value to International Legal Theory or Practice?” en Power and Justice In International Relations, Ashgate, University of Innsbruck, Austria, p. 132.

[4] Human Security Unit (2010): Training Manual. Human Security Regional Training, New York, p. 10

[5] PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano, 1994, p. 4.

[6] PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano, 1994.

[7] Commission on Human Security: Human Security Now, New York, 2003, p. 4

[8] Foreign Affairs and International Trade Canada: Summative Evaluation of the Human Security Program, http://www.international.gc.ca/about-a_propos/oig-big/2004/evaluation/human_security-securite_humaine.aspx?lang=eng

[9] Ministry of Foreign Affairs of Japan: Human Security, http://www.mofa.go.jp/policy/human_secu/index.html

[10] Naciones Unidas: Documento Final de la Cumbre Mundial 2005, Asamblea General, Sexagésimo período de sesiones, A/RES/60/1, 24 de octubre de 2005.

[11] http://www.mofa.go.jp/policy/human_secu/friends/index.html, http://ochaonline.un.org/SixthMeetingoftheFriendsofHumanSecurity/tabid/5709/language/en-US/Default.aspx

 

 


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