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Entrevista con Sergio García Ramírez,


Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos

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El Presidente de la Corte IDH, Sergio García Ramírez, ofreció la ponencia titulada Las reparaciones en la jurisprudencia de la Corte Interamericana, en el marco del XXV Curso Interdisciplinario en Derechos Humanos el 13 de julio pasado. La ocasión fue propicia para brindarnos algunos comentarios relativos al sistema interamericano de derechos humanos.

N os gustaría conocer su opinión respecto a la sostenibilidad del sistema interamericano de protección de los derechos humanos.

Yo soy optimista, yo creo que en el curso de los años el sistema interamericano de protección de los derechos humanos se ha estado fortaleciendo paulatinamente. La situación que tenemos ahora es muy diferente y mucho mejor que la que teníamos hace veinte, treinta o cincuenta años. No quiero decir con esto que hayamos llegado al puerto de arribo, pero creo que está cada vez más firme.

Hay retos que tienen que ver con la solidez de las democracias -porque el tema de los derechos humanos finalmente va de la mano del tema de la democracia-, con la consolidación de los sistemas democráticos en el continente, con la forma en que los acontecimientos mundiales, los derechos humanos y la democracia a nivel mundial, impactan sobre el continente. Eso es muy importante, porque a veces hay movimientos de avance y a veces no, a escala mundial.

A mí me preocupan, por ejemplo, ciertas expresiones del procedimiento penal en algunos países, en algunas áreas del mundo, que no son progresivas, sino regresivas, con abolición de derechos, con abolición de libertades, y si no con abolición en todo caso con reducción de los mismos, bajo la bandera de la seguridad pública, de la seguridad nacional, para luchar contra formas muy graves de criminalidad, contra las cuales hay que luchar, pero no desmontando el Estado de Derecho ni aboliendo los derechos humanos. Eso es algo que no está pasando en América, sino que esa sombra está en el mundo entero. Entonces, ¿cómo va a influir eso en los conceptos latinoamericanos, en el enjuiciamiento latinoamericano? No lo sé pero va a influir. Y va a incidir sobre la sostenibilidad del sistema.

Si dejamos de lado esto de momento, para fines de análisis, yo diría que el avance ha sido razonable, que existe ya un compromiso, por lo menos conceptual, político, discursivo, por lo derechos humanos, que se han estado consignando más y más en las constituciones de los países americanos. La reforma constitucional en muchos países, desde 1994 para acá, tiene que ver justamente con la tutela internacional de los derechos humanos. Ha florecido el ombudsman, se han aceptado las convenciones internacionales, se ha incorporado el ordenamiento internacional de los derechos humanos como factor de interpretación o en el núcleo duro de la constitución. En ese sentido yo diría que hay pasos adelante.

E n el caso argentino a raíz del fallo Bulacio de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, la misma Corte Suprema dice que no comparte algunos documentos de la Corte Interamericana, pero habla de la jurisprudencia de la Corte Interamericana como un destino ineludible para el país.

Esa es una sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Argentina muy interesante, porque a diferencia de otros casos de sentencias que sí comparten lo que ha dicho la Corte Interamericana, y lo proyecta en sus propias resoluciones, en el caso Bulacio no comparte pero reconoce la jurisdicción de la Corte Interamericana. Es muy interesante la forma en que se ha recibido la jurisprudencia de la Corte Interamericana en Argentina, en Colombia, en Perú, en Bolivia, por supuesto en Costa Rica, y en otros Estados. No quiero olvidar ninguno pero he citado estos porque son muy representativos, es algo que no veíamos hace diez o quince años, o veinte años. Entre otras razones porque hace veinte años los Estados no tenían resuelto su problema interno de derechos humanos. Bueno, ahora no digo que lo tengan resuelto pero lo tienen muy encaminado. Eso permite cosas como la que estamos viendo en la Corte Suprema de Argentina.

En Argentina se está pensando en la creación de una ley que dé cumplimiento efectivo de las sentencias de la Corte y no tenga que haber una ejecución a través de órganos nacionales.

Si, esto es importante, ese sería un paso más, un paso adelante: que los Estados contaran -porque ahí si creo que la mayoría no lo tienen- con un ordenamiento nacional que le diera cumplimiento, ejecutabilidad a las resoluciones de la Corte. Que no tuvieran que seguir un procedimiento a veces tan accidentado, tan complicado, que los propios Estados se preguntan cómo podemos cumplir esto, no tenemos la forma de hacerlo. Que tiene que ir a la Corte Suprema, para que los interprete.

E n su presentación ante la reciente Asamblea General de la OEA celebrada en Panamá, el Presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó a los cancilleres y delegaciones de los Estados miembros que manifestaran la voluntad política de sus gobiernos a modo de permitir que la Comisión pueda visitar sus países, formulando una "invitación abierta y permanente" a la Comisión para que pueda realizar visitas sin condicionamientos, ya sea por medio de los relatores temáticos o relatores de países, o a través de visitas in loco de la Comisión.

¿ Podría comentar un poco respecto a la apertura solicitada por el Presidente de la CIDH a los gobiernos de los Estados miembros?

Me parece una propuesta razonable, una propuesta juiciosa. Hace años los Estados estaban muy replegados con relación a este tipo de visitas. Eran vistas con mucho desgano, en ocasiones resultaban prácticamente imposibles o sumamente difíciles y se hacían de una manera casuística, por invitaciones expresas. Lo que quiere la Comisión a través de la solicitud de su Presidente es que los Estados abran la puerta, abran la frontera para que la Comisión visite sin necesidad de mucho trámite, de mucho arreglo, para que la Comisión llegue cuando lo crea pertinente, visite lo quiera visitar y haga sus informes. Me parece que es un paso adelante en el compromiso de los Estados con el sistema interamericano.

 

¿Qué va a hacer la Comisión? ¿Va a intervenir en los asuntos internos de los Estados? No, va a ejercer las atribuciones que los Estados le han dado para que supervise la marcha de los derechos humanos. Entonces, si los Estados abren francamente la puerta para la Comisión lo pueda hacer, me parece que sería un gran paso adelante. Claro, esta es una cuestión que los Estados tienen que considerar.

¿ Cuáles serían los principales obstáculos que usted ve en la actualidad para el desarrollo aún más progresivo de los derechos humanos en el continente?

Siempre hay, en todas las sociedades, un sector progresista, avanzado, dinámico, muy favorable a la causa de los derechos humanos, muy garantista, y un sector reticente, retraído, en distintas medidas, desde muy adverso hasta simplemente retraído, por razones que pueden ser soberanía, jurisdicción doméstica, en fin, por muchos motivos, respetables muchos de ellos. Entonces, tiene que ganar espacio todavía una cultura de los derechos humanos, para atraer a estos sectores reticentes, porque sin ellos el avance es mucho más lento, o de plano imposible. Sin ellos, no se puede caminar con diligencia. Y eso ocurre prácticamente en todos los Estados. Yo creo que aquí no es solamente que la Corte diga o que los organismos digan, si no que se tenga eco en esto.

Les pongo un ejemplo interesante. Chile reforma su constitución para abolir la censura previa y permitir la proyección de una película en función de una resolución de la Corte. ¿Fue eso lo que generó la reforma constitucional chilena? Sería muy pretencioso decir que eso fue suficiente. Había una corriente interna que coincide con una corriente externa que iba en la misma dirección. Entonces nos acompañamos en el proceso. Creo que ese podría ser el punto más importante a considerar para un progreso sostenido y estable de los derechos humanos en el continente.

Tampoco podemos dejar de lado que la inseguridad pública, la violencia social, genera datos desfavorables. Ahí donde éstas existen se plantea una especie de dilema ante la sociedad: quieres derechos humanos, olvídate de la seguridad; quieres seguridad, olvídate de los derechos humanos. Creo que eso es una falacia, las dos cosas deben darse al mismo tiempo, pero ahí tenemos un problema: una sociedad insegura, una sociedad violenta genera ciertos anticuerpos para los derechos humanos.

Entrevista realizada por Marisol Molestina, Coordinadora de la Unidad de Información del IIDH, y Juan Ignacio Pérez Curci, participante del XXV Curso Interdisciplinario, defensor público y profesor de derechos humanos de la Universidad Católica Argentina.



  
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