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Entrevista con Fabián Salvioli,


Director del Instituto de Derechos Humanos
de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales,
Universidad Nacional de La Plata

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Nos gustaría conocer su opinión respecto a la sostenibilidad del sistema interamericano de protección de los derechos humanos.

Hay varios factores para eso, pero algunos de ellos son requisitos imprescindibles para la sostenibilidad del sistema. El primero es generar políticas de Estado en materia de derechos humanos, en relación al sistema y no que las políticas varíen "de la seca a la meca" en relación a qué tipo de gobiernos se tenga en la región. Entonces, se necesitan políticas de Estado claras en materia de derechos humanos.

Luego se necesita actuación responsable, esto es, la OEA debe fortalecer a sus órganos de derechos humanos. Los debe fortalecer a nivel presupuestario, la Asamblea General debe fortalecer a nivel presupuestario a la Comisión y a la Corte Interamericana; los debe fortalecer en el plano del sostenimiento institucional político, esto es, manifestarse cuando hay Estados que no siguen las decisiones de la Comisión o no cumplen con las sentencias de la Corte Interamericana.

El tercer plano es una actuación adecuada de los propios órganos del sistema, que pueda generar en el marco de la Comisión un funcionamiento un poco más dinámico en el sistema de casos individuales o decisiones individuales; criterios más claros de decisión de cuándo se envían o no asuntos a la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Por parte de la Corte, el esfuerzo por generar una jurisprudencia uniforme donde los cuerpos de las sentencias dejen claro cuáles son los alcances de los derechos establecidos en la Convención y en los otros instrumentos que aplican.

La sociedad civil también tiene lo suyo. La sociedad civil debe involucrarse en el sistema con responsabilidad, planteando situaciones viables en materia de derechos humanos de acuerdo a las líneas que han definido ya la Comisión y la Corte; y naturalmente generar por sobre todas las cosas, una buena aplicación al interior de los Estados de los estándares del sistema, en todos los marcos de la política pública, particularmente en las decisiones del poder judicial. De esta manera el sistema interamericano devendría excepcional y solo para cuando en el plano interno efectivamente no se han podido salvaguardar los derechos después de hacerse todos los esfuerzos. Alivianar al sistema como corresponde, porque no se le puede exigir tanto al sistema interamericano. Y la difusión del sistema a nivel social para que sea mucho más democrático en relación a quienes se acercan a los órganos de protección a llevar asuntos.

R especto al tercer aspecto mencionado, ¿cuáles son los criterios fundamentales para que la Comisión envíe un caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos?

La Comisión debe mandar los casos a la Corte siguiendo los criterios que están establecidos en su reglamento, es decir, no adicionando ningún criterio extra a los ya establecidos en su reglamento, pero sobretodo cuando el Estado no ha cumplido su recomendación. Si el Estado no ha cumplido su recomendación lo que no puede pasar es que el derecho de la víctima no vaya a ser salvaguardado. Entonces, el criterio fundamental es el cumplimiento del objeto y fin del Pacto de San José. Si el Estado ha hecho caso y cumplió acabadamente lo que la Comisión dijo, pues muy bien, no hay ningún motivo. Si no lo hizo, hay una obligación ética de la Comisión de mandar el asunto a la Corte Interamericana. No siempre es así.

E n su presentación ante la reciente Asamblea General de la OEA celebrada en Panamá, el Presidente de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicitó a los cancilleres y delegaciones de los Estados miembros que manifestaran la voluntad política de sus gobiernos a modo de permitir que la Comisión pueda visitar sus países, formulando una "invitación abierta y permanente" a la Comisión para que pueda realizar visitas sin condicionamientos, ya sea por medio de los relatores temáticos o relatores de países, o a través de visitas in loco de la Comisión.

¿ Podría comentar un poco respecto a la apertura solicitada por el Presidente de la CIDH a los gobiernos de los Estados miembros?

Todo acercamiento de los órganos del sistema, Comisión o Corte, hacia las sociedades de América Latina me parece valioso. En ese sentido, propulsar espacios de entendimiento común no me parece mal, me parecen bien. Siempre y cuando, naturalmente, esto salvaguarde la actuación de la Comisión Interamericana, que no vaya en detrimento del funcionamiento de la Comisión en lo más importante que es el tratamiento de los casos individuales por violaciones de derechos humanos.

La preocupación que a mí me genera es la siguiente: si la Comisión tiene tanto retraso ya hoy, con todo lo que está haciendo, un marco de trabajo adicional ¿le generará mayor retraso? Entonces, la clave no está en hacerlo todo, sino en hacer muy bien las cosas más importantes. Y luego, una vez que las cosas más importantes están efectivamente hechas muy bien, hay que intentar otras cosas. Lo que si es cierto es que la propuesta tiene de valioso que genera un acercamiento y una mayor confianza entre los gobiernos y la Comisión Interamericana. Esto puede provocar un efecto en el cumplimiento de las decisiones de la Comisión.

Ahora bien, naturalmente hay que generar una lista de prioridades suficiente como para que lo más importante, que es la salvaguarda de los derechos de las víctimas, identificar a los Estados responsables de violaciones de las obligaciones interamericanas en materia de derechos humanos, y la reparación efectiva, porque el fin del sistema es ese. Estas obligaciones le están dadas por su propio estatuto. Entonces, a mí me preocupa la tardanza que tiene la resolución de los casos individuales en la Comisión, porque aquí estamos hablando de protección de derechos.

Entrevista realizada por Marisol Molestina, Coordinadora de la Unidad de Información del IIDH.



  
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